Por Elías Escobar Arriagada*

¿Cómo definiría misiones? Misiones es ir al mundo, conocer la cultura, ser parte de ella, predicar el Evangelio, levantar discípulos y líderes, y que estos hagan discípulos dentro de su misma cultura. “Discípulos que hacen discípulos”. Quisiera poder aportar principalmente desde mi propia experiencia que he vivido en todos estos años –que es como quiero enfocar este texto- y así mostrar la necesidad que el mundo tiene de que Cristo sea anunciado en todas partes. Soy Cristiano Evangélico, mis padres conocieron al Señor antes de conocerse, y yo nací en medio de este ambiente con plena bendición de Dios: como buen pentecostal, dormí bajo las bancas. Tuve mi encuentro personal con Jesús a los 12 años, y desde ese momento, Dios me ha guardado.

¿Cómo empezó todo? Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Estaba en mi cuarto de estudio en Valparaíso donde vivía solo, alguien me había recomendado cierto libro: Heme Aquí Señor, envíame a mí, de Josué Yrion, en el que decía:

“Si todas las personas del mundo que no conocen al Señor hicieran una fila, esta daría 30 vueltas alrededor del planeta Tierra. Tal es la multitud de los que todavía no conocen a Cristo (…) ¿Dónde está la mayoría de la gente que todavía no ha escuchado el evangelio? ¿Dónde se localizan las naciones que tienen la mayor necesidad física y espiritual en este momento?

 Uno de los lugares más difíciles para predicar la Palabra de Dios y donde realmente los misioneros y evangelistas, por la fe, pagan un alto precio, es en la llamada “Ventana 10/40”. Es el mayor reto de la Iglesia en la Evangelización Mundial. Muchos misioneros y evangelistas han sido aprisionados, torturados, y muertos por el hecho de predicar la Palabra allí”.

Y luego añade: “Que es la Ventana 10/40? Es una agrupación de pueblos no alcanzados por el evangelio, se extiende a través de toda esta zona geográfica: comprende un tercio del área total de la tierra, y 2 de cada 3 personas en el mundo viven ahí, son 64 países. En esta zona radica la mayor pobreza en el mundo. Es una aglomeración de musulmanes, hindúes y budistas que llegan a casi 3.000 millones de personas que nunca escucharán el evangelio. Es más, en china e India hay más “no cristianos” que todos los cristianos existentes en el resto del mundo. ¡En la ventana 10/40 mueren 54.000 personas sin Cristo cada día!”

Recuerdo el momento en que mientras estaba leyendo ese texto. No paraba de llorar, las lágrimas no me dejaban seguir avanzando en las páginas, lo único que pude hacer fue tirarme bajo la cama, arrodillarme, y decirle al señor: “Heme aquí Señor, úsame, envíame”. Empezó a pasar el tiempo, Dios escuchó mi oración y  los viajes comenzaron a hacerse realidad.

Los primeros viajes que realicé fueron San Luis y Mendoza, Argentina; luego Lima, Perú. En el siguiente viaje estuve 3 semanas conociendo varias zonas de Bolivia. Lo más impactante de este viaje fue visitar una comunidad de Menonitas en Santa Cruz de la Sierra. El 31 de Diciembre del año 2011 viajamos y pasamos el año nuevo en Venezuela y Colombia, en donde estuvimos un poco más de un mes conociendo muchos estados del país cuando aún vivía Hugo Chávez. Recuerdo de esta misión, la oportunidad cuando estuvimos predicando en una iglesia local y mientras Dios me permitía entregar el mensaje del Evangelio, muchos de ellos se reconocieron al Señor y se entregaron a Él, probablemente este fue uno de los momentos más felices de mi vida “Estaba siendo usado por El Señor”.

Ya el año 2015, un grupo de cristianos que en su mayoría venían de iglesias pentecostales, nos reunimos para organizar algún tipo de grupo que pudiese entregar el Evangelio a través de la ayuda social a los más necesitados, al constatar que nuestras iglesias locales no lo tenían.  Creamos la ONG “Mission and Passion for Christ”, y con ellos, hemos realizado 3 viajes misioneros fuera de nuestras fronteras.

Aquí es donde comienzan también las luchas y dificultades con la iglesia en donde toda mi vida participé. La Iglesia no está acostumbrada a apoyar misiones en donde la misma denominación no se ha establecido. Toda mi vida he asistido a una Iglesia Pentecostal de raíces chilenas que se caracteriza por visitar otras iglesias ya constituidas de la misma denominación. A raíz de esto tuve mucha oposición y poco apoyo para seguir viajando. Ciertos líderes de la iglesia incluso me ofrecieron devolverme el dinero de mi viaje para que no fuese a misionar.

En mayo del 2015 partimos a República Dominicana y de ahí en bus nos fuimos a Haití, visitamos varios lugares. Conocimos una escuela en Puerto Príncipe de una misionera que da alimentos y estudios a más de 200 niños en la escuela llamada “Christian Light School”. En este lugar conocimos un sinfín de cristianos misioneros del mundo: alemanes, australianos, muchos Estadounidenses, lo que más nos sorprendió, era que muchas mujeres de no más de 20 años, decidían dejar sus cómodas vidas en Estados unidos, y viajar a Haití solas  por varios meses para realizar ayuda social y entregar el evangelio entre niños. Debo reconocer que esto para nuestra cultura latina es algo impensado.

También visitamos un orfanato de una iglesia chilena en Aquin, al Sur de Haití, donde pudimos darnos cuenta de que hay chilenos dejando sus vidas, sus sueños personales y carreras profesionales para cuidar y enseñar el evangelio a un grupo de niños huérfanos. Recuerdo la historia de una hermana que trabajaba en Auxiliar de Vuelo en LAN, ella es cristiana y visitó el orfanato por 3 semanas, se enamoró del lugar y de los niños, tanto así que envió su carta de renuncia a Chile y hasta el día de hoy está allá. Fue por tres semanas, y ya lleva a lo menos  3 años en Haití.

mpfcEn el verano del año 2016, partimos a África, un viaje largo de 4 días donde pasamos por Brasil, Etiopía y finalmente llegamos a Mozambique. Estuvimos compartiendo más de un mes con misioneros de Estados Unidos, México, Brasil, Mozambicanos, chilenos, entre otros países. Era increíble conocer sus historias de vidas, el como Dios los llamó a vivir en el campo misionero, donde ellos declaraban con tal pasión que no sabían cuándo volverían a sus países, sus hogares, con sus familias, ellos ya tenían asumido vivir en medio de la pobreza, la falta de higiene, la falta de alimento, en medio del hambre y enfermedades con tal de compartir el evangelio y que el Pueblo Yao conociera a Cristo. Un pueblo de fuertes raíces musulmanas, en donde por cada aldea hay como mínimo unas 3 mezquitas musulmanas, y donde la Biblia fue traducida hace solo 3 años en su idioma. En este lugar fue donde conocí en carne propia una de las enfermedades típicas de áfrica, Malaria.

Esto es muy curioso, de todos los viajes que Dios me ha permitido realizar, son muy pocos los cristianos misioneros que provienen de iglesias pentecostales. Quizás aquí es donde tenemos una deuda con el mundo no alcanzado. Es innegable la pasión que tienen los pentecostales por predicar en las calles, hospitales, cárceles, llevar el evangelio a los campos, etc. Sin embargo, nos ha costado enviar y sostener misioneros en aquellos lugares donde aún no hay un cristiano convertido. Chile tiene una bendición importante, el mundo evangélico es reconocido hasta por las autoridades de gobierno, tenemos libertad de culto, incluso tenemos un feriado en honor a nuestra creencia. Puedes prender la TV o la radio, y te encontrarás con un pastor predicando o un programa cristiano, entrevistas a pastores sobre algún tema valórico, etc. Y es en este punto en donde es necesario darnos cuenta que tenemos abundancia de Pan y de Palabra, y es nuestra obligación compartirlo con el mundo que aún no conoce siquiera el Nombre de Jesús.

Veo con mucha tristeza que la Iglesia Pentecostal en Chile se ha preocupado de hacer grandes templos o tener presencia en cada comuna que reside, pero se han olvidado de la Gran Comisión: “vayan al mundo” es el mandato de Jesús, “hagan discípulos”, “prediquen hasta lo último de la tierra”. No puedo negar que también es notorio el deseo de jóvenes pentecostales, mujeres, hombres y niños con una gran pasión por el evangelismo y las misiones, pero hay una gran barrera proveniente de las mismas iglesias pentecostales en apoyarlos. Muchas veces se les tacha de desordenados, de querer figurar o bien, de que no respetan el orden establecido por las autoridades eclesiásticas.

Esto no debe ser así, hay mucha falta de misioneros en el mundo, pero no es solo enviarlos, muchos de ellos tienen un gran deseo en sus corazones, sin embargo, no tienen el carácter de un cristiano, falta preparación bíblica, no saben trabajar en equipo, falta capacitación transcultural, muchos de ellos incluso viven en pecado. La lista de deficiencias puede seguir creciendo, pero confío que Aquel que empezó la buena obra en cada uno de ellos con el deseo de misionar, será fiel en completarla.

El misionar trae una alegría inmensa en el corazón, llegar a lugares no alcanzados por el evangelio es casi el sueño de todo cristiano, pero no todo es color de rosa: las enfermedades abundan, la presión espiritual, la soledad en el campo misionero, etc… son unas de las tantas dificultades que deben soportar. Misiones no es solo ir a un lugar y volver a la comodidad de tu hogar. Misiones es ir y establecerse junto a ellos, ser parte de ellos, vivir, comer y dormir con ellos. No es solo ir por cierto tiempo y volver.

Ahora que ha pasado el tiempo, puedo concluir que las ONG’s o las fundaciones cristianas no deberían existir, y a pesar que sea incluso contradictorio, no estoy dispuesto a cambiar este discurso, ya que la labor social, el trabajo con los misioneros, el sostener, el enviar, todo esto debería ser parte de cada iglesia local, cada iglesia local debería estar enfocada en transformar mundo para Cristo. ¡Faltan cristianos pentecostales en el campo misionero!

“Mucho nos hemos preocupado de estudiar la Segunda venida de Cristo, sin embargo, hay un mundo que aún no conoció de su Primera Venida”

*Ingeniero industrial. Coordinador de Misiones Internacionales en la ONG Mission and Passion for Christ. Evangélico Pentecostal.

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