Money Cross, Christian cross made from money

Por Bernabé Escobar Arriagada*

“¡Yo me rindo a ti!”. Quien no conozca ese famoso himno del señor J.W. Van DeVenter o lo haya cantado alguna vez en su vida, puede notar que en él se expresa una rendición total al salvador. Pero esta rendición no sólo ocurre para la predicación, los eventos de la iglesia, conferencias, estudios bíblicos, hospedaje, misiones, adoración, etc., sino también en algo que se ha mirado con desprecio, desconocimiento y temor. Nos referimos a las finanzas de las iglesias.

En este artículo mostraré cómo funcionan financieramente las iglesias evangélicas, analizando casos de contingencia nacional y haciendo un llamado urgente a que volvamos a tomar la Biblia para analizar estos temas tan importantes para la salud de las iglesias evangélicas.

A mediados del 2015 existían 2500 iglesias evangélicas reconocidas como tal en Chile. Si bien existe una gran cantidad de pequeñas iglesias, es importante mencionar que éstas se han descolgado de las principales tendencias protestantes que existen en Chile tales como: pentecostales, metodistas, bautistas, presbiterianos, luteranos y adventistas.  Alrededor del 20% de la población en Chile se declara evangélica y en las respectivas iglesias, su forma de financiamiento es producto del diezmo mensual de sus fieles, lo que ha permitido asegurar su desarrollo.

Por ejemplo, las iglesias pentecostales reciben diezmo de sus fieles una vez al mes y el pastor es el encargado de administrar directamente este dinero, el cual se distribuye en su manutención, costos de operación y cuota del 10% que tiene que enviar a la administración central. Este sistema claramente es deficiente en sus bases, puesto que los pastores que están en centros urbanos reciben una gran cantidad de recursos, mientras que los pastores que se encuentran en zonas rurales de escasa asistencia de fieles prácticamente no tienen recursos para su manutención y crecimiento orgánico. Por otra parte, los anglicanos, por ejemplo, pactan un pago para cada pastor dependiendo de donde vive o los hijos que tenga. Pueden ganar desde $600 mil a $1.500.000.

El patrimonio de las iglesias evangélicas en Chile, y en especial de las corrientes históricas, incluyendo las nacidas en Chile en el 1909 (Metodista Pentecostal y Evangélica Pentecostal) han ido creciendo significativamente con el paso de los años. Se manejan cientos de propiedades en todo el país, incluidos hogares de ancianos, colegios, iglesias y sedes. Algunas iglesias ahorran o invierten en el mercado de capitales, tales como depósitos a plazo, fondos mutuos y acciones. A diciembre del 2016, se logró constatar en la SVS que la corporación de la iglesia adventista, Sociedad Iglesia Evangélica Alemana y la Iglesia Evangélica Luterana el Redentor son accionistas de Gasco S.A. Esto último se puede hacer a partir del 2001, cuando la ley de culto permitió que se convirtieran en corporaciones de derecho público. Adicionalmente se han creado radios, canales de televisión y diversos eventos cristianos.

Los últimos casos relacionados con el cuestionamiento al alto patrimonio de ciertos obispos pentecostales en Chile y sus negocios relacionados con la fe, denotan una falta de compromiso y transparencia publica, más aún en aquellos casos en que se han recibido fondos del Estado por años. De más está decir que esto está lejos de ser un problema solo pentecostal y solo en Chile.

Por lo anterior, es de suma urgencia establecer principios para la iglesia evangélica de hoy respecto a este tema. El apóstol Pablo honraba ciertos principios fundamentales, los cuales son muy valiosos en el presente. Es posible exponer la doctrina de Pablo respecto a la mayordomía con un par de versículos en el contexto del manejo de la ofrenda en 2ª corintios 8:20-21: “evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres”.

El verbo de “procurando hacer” o “nos preocupamos” también se puede traducir como “tomar precauciones; tomar medidas; planear por adelantado.” Es decir, Pablo había pensado con la debida anticipación los pasos razonables para evitar acusaciones por parte de otras personas. Uno debe notar que Pablo no habla en ese pasaje de pautas diseñadas para dar certidumbre y confianza a los creyentes – tan válidas como sean –, sino a muchos de sus oponentes.

Por esto, Pablo revela un punto que causa que algunos tropiecen, pues el pasaje quiere decir que Pablo arreglaba el método de su ministerio para ser aprobado por los no creyentes. ¿Cómo es permisible, piden que un apóstol llamado por Dios se rebaje a agradar a ellos sin la fe necesaria para entender un ministerio del Espíritu? Irónicamente, los corintios habían tenido un problema similar el año anterior, con respecto al asunto de comer carne sacrificada a los ídolos. La conclusión de Pablo está en 1 Corintios 10:31-33  Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”.

De acuerdo con Pablo, agradamos a Dios cuando se toman medidas concretas para no escandalizar al mundo ni (en el caso de la ofrenda) permitirle al mundo una oportunidad de menospreciar el evangelio. Eso podría incluir lo de eliminar duda sobre un estilo de vida que no corresponde al salario. Entonces, no hablamos de principios carnales, ni puramente pragmáticos en lo que sigue, sino de la sabiduría de Dios que es posible manifestar delante del mundo.

1) Algunos Pasos Sabios

 I. Es sabio tener un plan desarrollado: Pablo, contrario a la impresión popular, era todo un proyectista. Planeaba con la debida anticipación, y de hecho sabemos más sobre la planificación de la ofrenda que lo que sabemos, por ejemplo, sobre su primer viaje misionero. Es más, parece que cada uno de los participantes – sea Tito, Aristarco o las iglesias de Galacia – sabía su propio papel. Es sabio tener un plan predeterminado que no fluctúe, y sea llevado por doquier y sujeto a cualquier capricho inesperado.

II. Es sabio mantener con cuidado archivos, datos y comunicación escrita. En una época sin Microsoft Excel, Pablo y su equipo, aparentemente, llevaban cuentas. Además, Pablo quiso que los agentes tuvieran a la mano cartas de presentación. Todo esto exige orden, tiempo y atención. ¡Qué impresión, que un ministerio hoy en día no se tome la molestia de publicar un informe anual o proveer información financiera! Resulta que el ministerio funciona en la neblina, por no decir en las tinieblas. A veces la organización sabe los datos realmente está confundida o dudosa con los fondos. Otras veces ni siquiera la organización conoce las cuentas. No obstante, ¿qué importa la naturaleza del error? Hay pecados de omisión y pecados de negligencia. Es sabio también rendir cuentas.

III. Es sabio involucrar a personas de varios “círculos”. Existe menos peligro cuando una variedad de personas informadas participan con inteligencia en las decisiones económicas. En el caso de Pablo, eran de diferentes regiones, separadas por cientos y cientos de kilómetros. Este arreglo no garantizaba una operación honesta, sin embargo si la favorecía. Es un sistema mucho mejor que una junta compuesta de parientes, amigos de la familia y quienes dependan del líder para un salario. Los administradores deben tener la libertad de decir la verdad, sin retribución.

IV. Es sabio mantener cierta distancia entre el buscador de fondos y los fondos mismos. El líder que recauda fondos no tiene por qué tocar directamente el dinero, punto. Se debe canalizar de manera regular y reconocida. No tiene el derecho de tomar ganancias, más allá que lo que es conocido, permitido y otorgado.

V. Es sabio que más gente tenga información precisa, puntual y transparente ¿De qué valía contar con Administradores de la Ofrenda, si algunos no recibían todos los informes financieros; si existía un grupo íntimo que tomaba todas las decisiones importantes; si Pablo tomaba decisiones sin el grupo; si los Administradores tomaban decisiones sin comunicarlas; si había dos diferentes tipos de libros de cuentas? Con esto es posible anular todo lo bueno que los administradores pudieran cumplir, y malgastar su tiempo. Hablamos aquí del valor de “precisión” también; en este contexto, la ambigüedad es fatal. Es legítimo resumir estas pautas de la siguiente manera: Pablo empatizaba con el cristiano típico, y se exigía, “¿Qué quisiera yo con respecto a la rendición de cuentas si yo hubiera contribuido a favor de ese fondo y de acuerdo a un proyecto previamente establecido?” Él arreglaba para los demás lo que a él le gustaría, conforme a Mt 7:12 RV 95: “Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros.”

2) Algunas Verdades Espirituales

I. Existen enemigos de la iglesia y de sus líderes. Pablo estaba al tanto de sus enemigos, y no por nada trataron de matarlo varias veces, y la calumnia siempre era una fuerza destructiva. Hoy en día la iglesia tiene sus propios enemigos: sean gubernamentales, religiosos, idealistas, políticos, etc. Unos oponentes nos atacan con amargura, otros con indiferencia. Y uno de los ataques más populares es que somos grandes estafadores, pidiendo plata y gastándola sin rendir cuentas. Esta es la desafortunada realidad actual, y ¡ojalá que frente a los opositores, pudiéramos replicar que no hay ninguna pizca de verdad en tales acusaciones.

II. La tentación siempre es un peligro, no importa qué tan espiritual sea el líder. Es espantoso que el mundo aprecie el poder de la tentación y no tome pasos para prevenirla; mientras los cristianos, nosotros quienes creemos en Satanás, en la caída, en la carne, actuamos como si fuera una incomodidad menor. No nos engañemos: un problema de las organizaciones cristianas con respecto a sus finanzas es que no consideramos con suficiente respeto el poder del pecado. Esto no es amor, es una ingenuidad indigna del evangelio.

¿Hacemos planes como si la rectitud de algún líder ungido fuera incuestionable? No estamos haciéndole un favor, sino creando un tropiezo. Más allá, si tal persona quiere crear el aire de ser intachable por permitirlo, somos cómplices del posible desastre venidero.

III. Hay que hablar la verdad entera delante de Dios y de su iglesia. Una organización cristiana debe hablar la verdad, en particular sobre los siguientes puntos:

A. Propósito del dinero, o qué hará el dinero. Pablo no prometió que la Ofrenda iba a resolver para siempre el problema de pobreza en Judea. A menudo, nuestros líderes son responsables de hacer promesas ridículas, pretendiendo, fraudulentamente, que la gente done más.

B. Destino del dinero, o dónde va el dinero. Pablo anunció que el fondo era para los pobres en Judea (Gal. 2,9-10), y el dinero de hecho fue allí. Las iglesias no tuvieron que llegar a darse cuenta de que Pablo lo usó, completamente, o en parte, para otra cosa, sea válida o no. Pero, ¿cuantas veces oímos algo generalizado sobre cómo una contribución sirve para “avanzar este ministerio” o “alcanzar a las naciones con el evangelio?”, entre otras y los resultados no se ven.

C. Legitimidad en su uso, o Qué se considera una actividad o una compra legítima para llevar el ministerio a cabo. Es decir, ¿habrían entendido las iglesias si Pablo hubiera adquirido un yate lujoso con aire acondicionado para transportar la ofrenda a Jerusalén?

IV. No hay excepciones. Algunos hoy en día sugieren que Dios no permitirá que su ministerio caiga en escándalo. Por alguna razón, presumen que su propia organización tiene otro código de reglas y otro grupo de leyes naturales. Imaginan que hablar de “ser prudente” les conviene a otros ministerios, pero no al que es tan ungido, bendecido, apostólico o profético, no al que está inundado en superabundancia. Después de todo, cuando las ventanas del cielo están abiertas y hay una lluvia de prosperidad, ¿quién tiene ganas o tiempo – o hasta las agallas – de llevar cuentas? Frente a esto, tenemos que responder que Pablo tenía todo eso y más, y que él llevó y rindió cuentas. ¿Cómo podemos, valientemente, hacer menos?

Los datos bíblicos hablan por sí solos. Hay bastante evidencia de que la pesadilla que Pablo evitó con la sabiduría y con la verdad espiritual nos ha hecho una santa exhortación. Sin pautas sabias, hasta los líderes famosos engañan o parecen engañar. Algunos, tal vez unos pocos, pero suficientes, mienten sobre el destino del dinero, sobre qué se considera una actividad o una compra legítima para llevar el ministerio a cabo, sobre el verdadero propósito del dinero. Además, vivimos en un mundo hostil, y trágicamente nuestros enemigos se burlan de nosotros, y lo que es peor, a menudo con suficiente justificación. Y es un pecado irreparable caer en una tontería fácilmente evitable. Seamos responsables y sabios, evitando el nepotismo, la hipocresía y la mentira. Dios nos da los recursos, rindamos las cuentas claras y debidas, y siendo lideres con mayor razón.

*Contador Auditor, U. Diego Portales, Chile. Director Ejecutivo de la empresa Virtus Advisor. Miembro de la Iglesia La Viña.

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