Darío López*

Desde que el apóstol Pablo escribiera: “…Si alguno anhela ser obispo, desea una buena obra (1 Timoteo 3:1), dejando a un lado con frecuencia los requisitos espirituales, morales y éticos, tanto en de la vida personal como de la vida familiar y social (1 Timoteo 3.2-7), paso a paso, este oficio se fue convirtiendo en una suerte de monarquía eclesiástica (al mismo estilo de los principados europeos), abandonándose casi completamente su horizonte de vocación divina y de servicio al pueblo de Dios.

Un breve enfoque bíblico parece pertinente entonces (asumo que 1 de Timoteo es una carta auténticamente paulina, aunque conozco y respeto a quienes opinan lo contrario). Comienzo con una pregunta: ¿Los dones y los ministerios son sinónimos, intercambiables o diferentes? En otras palabras, ¿los dones (charismata) y los ministerios (diakonia), son dos palabras bíblicas que se refieren a los mismos asuntos o se trata de asuntos distintos entre sí, pero complementarios?

Un rápido examen de ambos términos da cuenta de que la palabra charisma aparece 17 veces en el Nuevo Testamento (Ro. 1:11; 5:15, 16; 6:23; 11:29; 12:6; 1 Co. 1:7, 7:7; 12:4, 9, 28, 30, 31; 2 Co. 1:1; 1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6; 1 P. 4:10) y se puede traducir como don o como dádiva. Da cuenta también que la palabra diakonía aparece 34 veces en el Nuevo Testamento (Lc. 12:40; Hch. 1:17, 25; 6;1,4; 11:29; 12:25, 20:24; 21:19; Ro. 11:13; 12:7; 15:31; 1 Co. 12:5; 16:15; 2 Co. 3:7, 8, 9 (2); 4:1; 5:18; 6:3; 8:4; 9:1, 12, 13; 11:8; Ef. 4:12; Col. 4:17; 1 Ti. 1:12; 2 Ti. 4:5,11; He. 1:14; Ap. 2;19) y se puede traducir como ministerio, quehacer, distribución, socorro, servir, ministración o servicio.

¿Qué se puede inferir de estas referencias de textos bíblicos? La enseñanza bíblica respecto a la relación entre charisma y diakonia parece ser lo siguiente:

En el seno de la iglesia existen diversos dones o dádivas (charismatas) que el Dios Trino y Uno (Padre, Hijo y Espíritu) ha dado u otorgado a determinados miembros mujeres y varones) para que ellos, con esas capacidades, puedan servir (diakonia) a todo el cuerpo de Cristo (la iglesia) para que se perfeccione, edifique, madure y sea uno.

Queda pendiente todavía, sin embargo, la discusión sobre los oficios (responsabilidades, funciones o tareas) que pueden ser denominados como oficios institucionales: Obispos (Episkopos), Ancianos (Presbuteros), Diáconos (diakonos). ¿Cómo se relacionan estos oficios institucionales con los ministerios o servicios al interior de las iglesias locales?

La respuesta a esta pegunta sería la siguiente: De acuerdo a la enseñanza bíblica se puede afirmar que los Obispos, Ancianos y Diáconos, necesitan ser investidos con los charismas que el Dios Trino y Uno otorga o concede a determinadas personas (mujeres y varones) para ponerlos al servicio de la iglesia como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Comunidad del Espíritu.

Ocurre, sin embargo, que actualmente puede haber personas que asumen los oficios (Obispos, Ancianos y Diáconos) sin tener los charismas del Espíritu; y también, quienes tienen los charismas, no están necesariamente en las posiciones de poder en las iglesias. Una de la razones está en los “juegos de poder”, es decir, en la politiquería eclesiástica que convierte el Obispado, los Consistorios y el Diaconado en responsabilidades a las que se llega por la compra de votos, campañas políticas, el compadrazgo, el amiguismo o el simple pago de favores. Esta realidad quizá explique por qué en más de un caso se impide o limita el desarrollo natural de las iglesias y la emergencia de liderazgos que tienen sintonía con el pueblo de a pie pero que no cuentan con el aval ni la simpatía de quienes controlan el acceso al poder.

*Teólogo y autor pentecostal peruano, miembro de la Iglesia de Dios.

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