Por Fernando Vivanco*

[Nota aclaratoria: este texto es rescatado del libro “1er seminario regional sobre pobreza y mundo evangélico”, fruto de un seminario del mismo nombre, realizado el 3 de diciembre de 1994 en Valparaíso. La instancia fue organizada por el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos y el Consejo de Pastores de la V región. El texto a continuación, sin título en el libro, corresponde a la presentación del autor en el seminario.]

Quiero agradecer a Dios primeramente, luego al Instituto Chileno de Estudios Humanísticos y al Consejo de Pastores de la Quinta Región, al cual pertenezco, por la oportunidad de poder exponer en este seminario.

Al observar la Palabra del Señor, el Apóstol Pablo le escribió a los Gálatas en el Capítulo 2 versículo 10: “solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres, lo cual también procure con diligencia hacerlo”. Dijo también el Señor Jesús: “mirad las aves del cielo, antes de emprender el vuelo primero estuvieron en su nido, fueron cuidadas allí y luego se les enseño a volar”. Esto mismo Dios hace con el hombre. Se ha preocupado, mirando la naturaleza, de dotarle de las condiciones y elementos para su desarrollo. La Biblia dice que el hombre fue creado a imagen y semejanza suya, de manera que el hombre tiene un sitial mucho más excelente, pero no obstante ello, en el mundo persisten condiciones graves de pobreza.

La consideración del compromiso ético por superar la pobreza, nos lleva a señalar lo siguiente:

Primero que nada, se ha de focalizar en una forma muy concreta, en una forma muy real, donde exista esta verdadera necesidad, tanto en las provincias, en las comunas, poblaciones, en las familias y los integrantes de dichas familias.

Estimo que es importante la creación en forma permanente, ya sea de un comité o de una comisión a nivel nacional, lógicamente subdividida por regiones, por provincias, por comunas, donde se esté elaborando un trabajo que permita mantener una continuidad en relación a subsanar este problema.

Donde existe una mayor pobreza, es en los hogares donde hay muchos analfabetos. Mucha gente aun en Chile no sabe leer, no sabe escribir, no tiene acceso a una educación, porque temen llegar a un colegio, a una escuela, pero sería importante quizás llevar la escuela, llevar el colegio a los hogares, formar equipos de trabajo para incentivar a estas personas al estudio, a la educación y tener una perspectiva diferente de lo que es la vida, de lo que es la sociedad.

No basta solo darles cosas, darles recursos. Se enunció durante el seminario cuando el Señor alimentó a las 5000 personas. El Señor por cierto hizo el milagro, pero Él personalmente no se lo entregó a la multitud, sino que lo entregó a sus discípulos y ellos lo hicieron llegar a la multitud. De manera que tiene que existir un canal de conducción para que llegue a las personas. Ahora, una vez que estas familias, estas personas obtengan el recurso financiero, se les pueda también enseñar una administración de esos recursos. Es comprobable que personas que ganan un sueldo no tan bajo, por no saber administrarlo, ese sueldo no rinde lo necesario en el hogar.

Una experiencia dentro de la Iglesia Evangélica es enseñar a nuestros miembros a administrar sus sueldos que con sacrificio adquieren mediante su trabajo. Al aprender a administrarlo, les es muy fructífero en el hogar para educar a sus hijos y para todos los gastos necesarios que conlleva una familia.

Importante es la administración. Porque no basta considerar la administración solo como una carrera, una profesión, sino que también se debe contemplar esta materia como algo primordial e incorporarla en los estudios básicos, enseñar en los colegios algún ramo de administración, de economía domestica o algo de esta naturaleza.

Desde un punto de vista gubernamental, seria muy conveniente crear un financiamiento para poder llevar a cabo todo este trabajo. Se indicó que los recursos este país los tiene. Hay mucha riqueza, bueno, dentro de esta riqueza quizás un pequeño porcentaje bien administrado podría destinarse para poder educar e instruir a estas personas que lo necesitan.

La Biblia dice que el dinero no es malo, sino que es malo el amor al dinero y el que tiene algo a veces quiere tener más y más. La pobreza debe ser considerada como una enfermedad de la sociedad, por lo tanto, hay que tratarla como tal hasta lograr disminuirla. Los pobres siempre van a existir, la Escritura dice siempre tendréis pobres entre vosotros. Así como puede haber una persona muy adinerada, bueno, hay otro que va a tener menos y ese va a ser el pobre.

Dentro de la Escritura también se enfoca una resolución para la pobreza. La superación de la pobreza desde el punto de vista bíblico consiste, y así lo creo y lo señalo como primer punto, la identificación; identificarse con los pobres, así como Jesús estaba con los pecadores, se identificaba con ellos, vio su necesidad, así también se debe ver la necesidad misma de los pobres e identificarse con ella tanto en actos como en actitud, no mirarlo como una persona que está de más en la sociedad.

Un segundo punto es que haya una amplia apertura a la evangelización, sin distinciones, hacia todas las ramas sociales. También tiene que existir la fe en las personas para querer superarse, ir adelante. La fe viene, dice la Biblia, por el oír la Palabra de Dios, sin fe es imposible agradar a Dios. Los habitantes de las naciones que dejan que el Evangelio penetre en su plenitud, son bendecidos en relación al principio del crecimiento con equidad. Que realmente la riqueza y el crecimiento sea de equidad para todos los ciudadanos.

*Pastor de la Iglesia de Dios Pentecostal en Valparaíso

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