por Albert Soto

Una de las confesionalidades religiosas que más ha crecido en Chile en las últimas décadas no solo en número de iglesias e instituciones, sino que también en número de feligreses, ha sido la religión evangélica. Según datos del Pew Research Center (2014), para 1960 los evangélicos representaban solo un 4% de la población en el país, mientras que en 1995 esta cifra aumentó a un 9%. Conforme a los datos de la “Encuesta Nacional Bicentenario” (2017), para el 2017 un 17% de la población en el país se declaraba evangélica. En este sentido, desde la aprobación de la Ley de Cultos en Chile en 1999 hasta julio de 2019, se habían inscrito en los registros de la Subsecretaría de Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, 3819 entidades religiosas, de las cuales, el 94% correspondían a iglesias e instituciones de matriz evangélica (Subsecretaría de Justicia, 2019). 

Este crecimiento exponencial ha estado acompañado en los últimos años por la creciente visibilización de numerosas agrupaciones evangélicas en la esfera pública, en donde diversos grupos y personajes han intentado arrogarse la representatividad de este diverso mundo, pese a ello, la composición de este nunca ha respondido a una institucionalidad o identidad común (Mansilla y Orellana, 2018). Ejemplo de ello es, que para julio de 2019 existían más de 3590 iglesias evangélicas que contaban con personalidad jurídica en Chile (Subsecretaria de Justicia, 2019), lo que parcialmente permite dar cuenta de la extensión y alcance de esta denominación religiosa, así como también, suponer la heterogeneidad de su composición. 

Precisamente, es en este ámbito que el libro “Fe en Tránsito: Evangélicos chilenos en los tiempos de la desinstitucionalización”, del investigador Fabián Bravo Vega, se presenta como un relevante insumo para la profundización del estudio del fenómeno religioso en Chile, en una propuesta que conecta virtuosamente lo empírico, la teoría social y la sociología de la religión. Todo esto desde el análisis de las trayectorias de vida de los individuos que adscriben a la religión evangélica a la luz del contexto de desinstitucionalización en las sociedades contemporáneas. 

El libro se divide en diez capítulos y es posible subdividirlo en tres partes: en primer lugar, los primeros cuatro capítulos están dedicados a la introducción al fenómeno religioso desde la teoría social, esto a través de i) la descripción de las principales corrientes teóricas de las ciencias sociales desde las que se ha dado tratamiento al fenómeno religioso; ii) el diagnóstico de las sociedades contemporáneas desde una lectura elaborada desde las tensiones, rupturas y continuidades entre la modernidad y la posmodernidad; iii) los alcances de la secularización en las sociedades modernas; iv) el tratamiento del paradigma de la individuación como propuesta para el análisis del fenómeno religioso en la modernidad/posmodernidad. En segundo lugar, los siguientes dos capítulos se presentan como un estado del arte del fenómeno religioso y el movimiento pentecostal en América Latina y en Chile. Y, en tercer lugar, los últimos cuatro capítulos ofrecen un tratamiento socio-empírico del fenómeno de la desinstitucionalización del mundo evangélico chileno con base en una aproximación desde las identidades y una novedosa propuesta conceptual basada en el “tejido existencial” y las “creencias translocalizadas” para comprender los procesos de construcción identitaria dentro del mundo evangélico chileno.

El argumento central del libro refiere a la formulación de una propuesta socio-empírica, capaz de proporcionar las herramientas tanto teóricas como metodológicas para una adecuada aproximación y tratamiento analítico de la compleja heterogeneidad del mundo evangélico chileno. Esto se hace a través del estudio tanto cualitativo como cuantitativo de las trayectorias vitales, y de los procesos de construcción identitaria de los individuos que adscriben a la religión evangélica. En este sentido, para el autor, el fenómeno de construcción identitaria estaría marcado principalmente por la capacidad agencial a la que los individuos han podido acceder a través de sus diversas trayectorias vitales, incidiendo esto de manera directa en la elaboración y reelaboración de sistemas de sentido y creencias al margen de los dogmas institucionales (Bravo, 2020). 

En consecuencia, en este punto, la tradicional tensión presente en la teoría social entre conflacionismo descendente y ascendente se posiciona como uno de los puntos que el trabajo de Bravo (2020) permite sobrepasar. Mediante la propuesta que la construcción de la identidad de los individuos de confesionalidad evangélica no es solo un proceso de conflacionismo descendente, sino que depende de lo que la estructura de la institucionalidad evangélica establezca como el “deber ser”. También esta construcción se encuentra mediada por la capacidad de negociación que cada individuo pueda realizar con el “deber ser” establecido por cada institución.  

Además, es necesario mencionar que uno de los principales aportes de este texto para el estudio del fenómeno religioso es el concepto del “Modelo de tejido existencial”. Este “modelo teórico tiene como propósito comprender el proceso de individuación que tiene como consecuencia la configuración del sujeto cristiano evangélico y su identidad, presentando la trayectoria vital del individuo” (Bravo, 2020: 119). Es decir, se presenta como un tejido que da cuenta del proceso de producción de un individuo por parte de una sociedad determinada, es un proceso en el cual no existe una identidad preestablecida, sino que, existe una constante gestión de la identidad individual mediante un complejo entramado, denominado tejido existencial, caracterizado por las tensiones entre las expectativas de la comunidad o institución en contraposición a las expectativas del proyecto de vida del sujeto religioso (Bravo, 2020: 120-121). Este punto resulta esencial, puesto que dicho modelo permite profundizar en la dimensión subjetiva de la configuración identitaria del evangélico en el contexto chileno.  

Es necesario destacar que uno de los hallazgos centrales de la investigación, luego de la operacionalización del modelo de tejido existencial, fue la creciente movilidad interdenominacional de los individuos evangélicos, entendida “como una expresión de emancipación frente a la institución que refleja la necesidad de un ajuste a sus demandas espirituales (Bravo, 2020: 137). En este mismo punto, Bravo (2020) menciona que el creyente representativo del campo evangélico en la actual sociedad chilena es aquel creyente desregulado caracterizado por un alto nivel agencial de autonomía y capacidad crítica ante la autoridad. En esta misma línea, esta investigación explicita que las posibilidades de movilidad religiosa en la trayectoria biográfica de los individuos de confesionalidad evangélica “estarán dadas en la medida en que convergen una serie de factores que impidan conciliar los conflictos dados por los distintos territorios habitados, entendiendo estos últimos como espacios de creencia y de disputa de poder religioso” (Bravo, 2020). Es decir, estas posibilidades estarán siempre condicionadas por las exigencias normativas de carácter incongruente que pueda presentar algún sistema social o para este caso una institución o iglesia evangélica, así como también, por la incapacidad de los creyentes evangélicos para conciliar elementos de su dimensión identitaria extra-eclesial con las exigencias normativas de una institución o iglesia evangélica, por ejemplo, el sentimiento de desarraigo ante una cultura evangélica particular.

En síntesis, la transversalidad de contenidos tratados en este libro, permiten que se presente como un actualizado manual de sociología de la religión tanto para investigadores especializados como para un lector neófitos que recién se adentran en el estudio del fenómeno religioso. Del mismo modo, este libro se instala como un insumo relevante para aquellos lectores de confesionalidad evangélica que busquen comprender de una manera más profunda sus propias trayectorias vitales y procesos de configuración identitaria.

Finalmente, en cuanto a sus contenidos, dicha propuesta permite actualizar los argumentos que tensionan los estudios sobre secularización en las sociedades modernas y contemporáneas, tanto a nivel global como local, permitiendo así, repensar la capacidad explicativa que ofrecen los conceptos de los que se ha servido la sociología de la religión para el tratamiento de este fenómeno en los últimos años. Así como también, permite profundizar, desde una perspectiva original y contingente, en la dimensión subjetiva tras la configuración identitaria de los diversos individuos que componen el heterogéneo mundo evangélico chileno. 

Bibliografía

Bravo, F. 2020. Fe en tránsito: Evangélicos chilenos en los tiempos de la desinstitucionalización. Concepción: Centro Evangélico de Estudios Pentecostales Ediciones. 

Encuesta Nacional Bicentenario. 2017. Informe de resultados: Religión. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Mansilla, M. y Orellana, L. 2018. Evangélicos y política en Chile 1960-1990. Política, apoliticismo y antipolítica. Santiago: RIL Editores.

Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Chile. 2019. Información proporcionada por la Subsecretaria de Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Chile mediante la ley de transparencia

Pew Research Center. 2014. Religión en América Latina: Cambio generalizado en una región históricamente católica.

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