Reflexiones evangélicas sobre el octubre chileno

por Jean Paul Zamora

Hablar del 18 de octubre del 2019 y lo que desde ese momento ha acontecido en nuestro país, es difícil, tanto por la complejidad del fenómeno y lo que engloba, como por las discusiones que genera en nuestras conversaciones del día a día. Todos hemos sido testigos, de una u otra forma, de las consignas que piden cambios urgentes, de los reclamos por “justicia” y de las manifestaciones que piden una mayor “dignidad”. Nos hemos enterado de la violencia desbordada, de los actos delictuales, el vandalismo inusitado y la creciente polarización de la sociedad que ha afectado, incluso, la convivencia entre cristianos.

libro que recopila siete artículos en torno al “estallido social”, en los cuales reflexionan, desde una cosmovisión cristiana y observando la realidad con el prisma del evangelio, lo acontecido el octubre chileno.

            En medio de una de las crisis más grandes que ha vivido Chile en las últimas décadas, un grupo de hermanos y hermanas se juntaron para reflexionar sobre la labor de la iglesia y cómo los evangélicos podían actuar en estos difíciles tiempos. Es así que nace «Una dignidad despierta», libro que recopila siete artículos en torno al “estallido social”, en los cuales reflexionan, desde una cosmovisión cristiana y observando la realidad con el prisma del evangelio, lo acontecido el octubre chileno.

            El primer artículo de este libro fue escrito por Jonathan Muñoz (Licenciado en Teología Seminario Teológico José Manoel da Conceição, Brasil) y gira en torno al tema de las injusticias. Aborda nuestra actitud frente a ellas y nos indica el camino que debemos tomar cuando son tan insoportables que es inevitable que la ira brote del corazón: orar al Rey Soberano.

Debemos orar porque la oración de los justos es oída (Santiago 5.16-18) y produce cambios más profundos de los que podríamos producir nosotros con nuestras fuerzas, astucia o estrategias. 

            La segunda reflexión está a cargo de Luis Pino Moyano (Licenciado en Historia con mención en Estudios Culturales Universidad Academia de Humanismo Cristiano), quien medita sobre dos palabras que se han reiterado en las consignas desde octubre hasta la fecha: Justicia y Paz. Luis nos recuerda que los cristianos no somos ni zelotes ni herodianos. Ni radicales ni quietistas. Ni apologistas de la violencia ni indiferentes ante una realidad que deberíamos ver con compasión y enumera una serie de tareas en la que cómo cristianos deberíamos realizar para la construcción de la paz. Al mismo tiempo nos aclara que nuestra esperanza como creyentes no está en proyectos humanos, ni en sistemas políticos o ideológicos, sino que está en el Verbo encarnado, el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo y su Reino.

            ¿Por qué parecen estar polarizándose más y más las posturas entre evangélicos, alegando cada uno “tener a Dios de su lado”? Jonathan Muñoz aborda esta interrogante en el tercer artículo. Señala que muchos de los problemas entre cristianos, al discutir sobre temas políticos y contingentes, derivan de una mala comprensión de Dios. Tenemos una cosmovisión errada y esto no permite un piso común para el diálogo. La solución que propone es abandonar ideas maniqueas, paganas y volver nuestro corazón a las verdades del cristianismo bíblico e histórico antes de ponerse a debatir. ¡Necesitamos más ortodoxia, no menos!

Muchos de los problemas entre cristianos, al discutir sobre temas políticos y contingentes, derivan de una mala comprensión de Dios.

            A continuación, Luis Aranguiz Kahn (Licenciado en Letras con mención en Lingüística y Literatura Hispánicas, Pontificia Universidad Católica de Chile, y Magíster en Estudios Internacionales USACH) nos conduce por un análisis de las consignas y símbolos. “Chile despertó” o “Chile quiere dignidad” generan una serie de preguntas a las que debemos estar atentos ¿Despertó para qué? ¿Quién busca entregar esa dignidad y cómo lo hará? Responder a estas inquietudes nos ayudará a identificar a las ficciones políticas que se presentan como la solución definitiva. Es por esto, nos dice Aranguiz, que la labor de los cristianos es discernir y desenmascarar la pretensión que los “poderes” puedan tener para levantarse como la verdad última. Teniendo siempre en consideración que Cristo es la única verdad y que ninguna ficción política nos llevará al Edén.

Tenemos una cosmovisión errada y esto no permite un piso común para el diálogo

            La reflexión se dirige ahora al tema de la violencia. Javiera Abarca (Licenciada en Filosofía Universidad Alberto Hurtado) toma el verso de Mateo 26:52 para recordarnos que el evangelio nos llama a combatir el mal con el bien. Si luchamos con mal, el resultado sólo será traer más mal. Los evangélicos debemos enfrentar la opresión sin necesidad de recurrir a la violencia. Nuestro ejemplo es Cristo quien fue víctima de injusticias, sin embargo, nunca respondió con violencia sino que se entregó a sí mismo en sacrificio para traer salvación a nosotros.

Los evangélicos debemos enfrentar la opresión sin necesidad de recurrir a la violencia.

            En el penúltimo capítulo Gonzalo David Benavides (Licenciado en Teología Seminario Teológico Presbiteriano, Chile, y Master en Teología Facultad de Teología Protestante de París, Francia) nos habla sobre “Calvinismo, crisis social y violencia”. Este articulo aborda la teoría de resistencia a los tiranos, presente a lo largo de toda la tradición reformada. Romanos 13 dice que las autoridades han sido establecidas por Dios, no obstante ¿Qué pasa cuando éstas se vuelven tiránicas y oprimen al pueblo? ¿Cómo los creyentes deben resistir esta tiranía? ¿Es la violencia una alternativa válida de resistencia?

            La serie de artículos cierra con el escrito de María Jesús Cordero (Abogada, Licenciada en Derecho Universidad Católica de la Santísima Concepción), quien analiza la injusticia vivida en los tiempos de Miqueas. Injusticia que nace por la concentración de la riqueza en manos de la clase dirigente y los terratenientes, mientras que el pueblo era explotado y empobrecido. Todo esto lo compara Maria Jesús con nuestro contexto, analizando la desigualdad chilena y los frutos latentes de las injusticias.

¿Qué pasa cuando éstas se vuelven tiránicas y oprimen al pueblo? ¿Cómo los creyentes deben resistir esta tiranía? ¿Es la violencia una alternativa válida de resistencia?

            «Una dignidad despierta» es un libro que debe ser leído por todos los creyentes en las circunstancias sociales tan complejas que vivimos. Es un texto que plantea muchas preguntas y nos ayuda a reflexionar, desde la fe, en los diversos temas instalados en la vida pública después del octubre chileno. Los autores nos desafían a discernir, a la luz del evangelio, qué cosas están en juego en nuestro país. Nos animan a colocar nuestra confianza en Cristo y no en las parodias que quieran levantarse como las soluciones absolutas. Mientras, nos recuerdan que el verdadero “despertar” que Chile necesita es el de una Iglesia movida y guiada por el poder del Espíritu Santo, que glorifique al Señor en cada aspecto de la vida humana.

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