Por Fabián Bravo Vega*

Lindhardt, Martin. ed. New Ways of Being Pentecostal in Latin America. Laham, United States of America: Lexington Books, 2016, 247 pp.

ISBN 978073919655-7

Podría decirse que el pentecostalismo es el movimiento religioso de mayor crecimiento en la historia moderna occidental. Con un poco más de un siglo de existencia, se ha consolidado como una fuente de identidad religiosa en un paisaje cada vez más pluralista y complejo de comprender. Bajo este contexto, el libro “New Ways of Being Pentecostal in Latin America” editado por Martin Lindhardt constituye una propuesta valiosa y útil, que da cuenta de las principales transformaciones que ha experimentado el campo pentecostal en el último tiempo.

El textnew-ways-of-being-pentecostal-in-latin-americao mantiene un dialogo permanente entre aquellas características que han dado forma al clásico paradigma pentecostal, como por ejemplo, el crecimiento explosivo en las capas bajas de la sociedad en respuesta a las condiciones de anomia y desarraigo o como también un movimiento que deambula entre estructuras tradicionales y modernas, estableciendo un dualismo iglesia-mundo (Willems, 1967; Lalive, 2009; Martin, 1990; Bastian, 1997), y a su vez, los elementos que van configurando estas nuevas identidades. Las investigaciones articulan un relato que abarca diversas dimensiones del mundo pentecostal y las sociedades de América Latina: desde renovaciones teológicas, condiciones de pluralismo y competencia religiosa, conflictos y tensiones intergeneracionales, procesos de desintitucionalización y desafiliación, hasta cambios en el compromiso político y social. Una trayectoria coherente que es capaz de tensionar elementos de continuidad y ruptura.

Uno de los puntos más interesantes de este libro es la convergencia entre distintas disciplinas de las ciencias sociales para analizar dichas transformaciones. De esta manera, el primer capítulo, escrito por Andrew Chesnut, analiza la emergencia y éxito del pentecostalismo y carismatismo desde las teorías del mercado religioso y cómo estos movimientos se han basado principalmente en la curación por fe como bien simbólico de salvación. Por su parte, Stephen Hunt, en el segundo capítulo, sigue la línea de la perspectiva economicista e indaga en la competencia entre pentecostalismo y catolicismo brasileño, desde el mundo popular hasta la arena política, entre las respuestas del catolicismo destacan intentos de acercamientos ecuménicos y procesos de pentecostalización. Asimismo, en el capítulo tres, Jakob Thorsen describe las tensiones al interior de la Iglesia Católica a causa de grupos pertenecientes a la Renovación Carismática en Guatemala, quienes pretenden constituirse como una fuerza transformadora dentro de la Iglesia, deambulando en una posición intermedia, menospreciados tanto de sectores católicos como también pentecostales. A partir del capítulo cuatro Martin Lindhardt presenta los procesos de desplazamientos y competencia religiosa ocurridos en el pentecostalismo contemporáneo chileno, ante las demandas de congregaciones menos estrictas por parte de las nuevas generaciones de creyentes, en comparación con el pentecostalismo clásico, demostrando que muchos de ellos forman parte de varias congregaciones a lo largo de su “trayectoria de conversión”. En el capítulo cinco, escrito por Toomas Gross, analiza los costos sociales de participar en iglesias pentecostales en sectores rurales de México y la generación de culturas discontinuas, provocando en algunos casos, retornos al catolicismo. El artículo busca entender el ser pentecostal como una identidad que no es siempre permanente y que puede ser discontinua. A continuación, en el capítulo seis, George St. Clair registra en Brazil nuevas comprensiones en los procesos de conversión rompiendo el clásico paradigma paulino, comprendido como una diacronía progresiva no vinculado a pobreza material. Posteriormente, los conflictos intergeneracionales son el tema principal del capítulo siete bajo la mirada de Lindhardt, en donde se confrontan la cultura pentecostal y la secular en varias denominaciones pentecostales en Chile. En este caso, los grupos juveniles son portadores de innovación y creatividad pero también objeto de polémicas entre las generaciones más longevas. Siguiendo el mismo tópico, en el capítulo ocho, Evguenia Fediakova describe cómo la juventud evangélica chilena ha configurado nuevas formas de participación social y cívica, jóvenes con una postura más crítica frente a la religiosidad tradicional que establecen grupos evangélicos supra-confesionales: espacios de discusión teológica y trabajando con grupos de estudios universitarios más allá del templo. Luego, en el capítulo nueve, Henri Gooren explora las transformaciones en las actitudes políticas mediante un estudio comparativo de dos países: Chile y Paraguay. A nivel general, se observa que las nuevas generaciones de pentecostales se encuentran más interesados en la participación política que las generaciones que los antecedieron. Siguiendo en esta lógica, Virginia Garrard-Burnett, en el capítulo diez, se cuestiona sobre una incipiente hermenéutica pentecostal dirigida a un mayor compromiso social en Guatemala y El Salvador, a través de ONG’s. Este acercamiento es entendido como forma de religiosidad extra eclesial y aprovechada también como espacio de proselitismo, redefiniendo los límites del dualismo iglesia-mundo. Finalmente, el capítulo once, escrito María das Dores Campos explora la participación evangélica en el debate público brasileño en respuesta al avance del progresismo, elaborando un discurso que apela a lógicas seculares con la finalidad de conseguir visibilidad en el campo político.

Si bien las transformaciones anteriormente documentadas no constituyen una tendencia mayoritaria dentro del mundo pentecostal y el clásico paradigma aún prevalece, significan un valioso antecedente a la hora de evaluar la trayectoria histórica de este importante movimiento y conduce a plantear variadas interrogantes respecto a su futuro y su identidad (o identidades) a la luz de las profundas transformaciones socio estructurales que han cambiado rotundamente el panorama que existía cuando el pentecostalismo hizo su aparición. Al mismo tiempo, constituyen un tremendo desafío al pentecostalismo, en tanto éste pueda ser capaz de pensarse a sí mismo. Si bien todos los autores poseen una vasta trayectoria y cercanía con el fenómeno religioso en cuestión, llama la atención que en la participación de este volumen no se encuentren investigadores provenientes de la misma América Latina. No obstante lo anterior, representa una enorme contribución a la discusión académica.

*Profesor de Historia y Geografía, Magíster en Ciencias Sociales, mención Sociología de la Modernización. Investigador de la Sociedad Chilena de Ciencias de las Religiones.

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Bibliografía

Bastian, Jean-Pierre. La mutación religiosa de América Latina. Para una sociología del cambio social en la modernidad periférica. México: Fondo de Cultura Económica, 1997.

Lalive D’epinay, Christian. El refugio de las Masas. Estudio sociológico del protestantismo chileno. Concepción: CEEP Ediciones, 2009.

Martin, David. Tongues of Fire. The Explosion of Protestantism in Latin America. Oxford: Basil Blackwell, 1990.

Willems, Emilio. Followers of the New Faith. Culture Change and the Rise of Protestantism in Brazil and Chile. Nashville: Vanderbilt University Press, 1967.

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