Por Esteban Quiroz Gonzalez*

La homosexualidad es uno de los temas más importantes de los últimos años a nivel social, político y religioso. Los movimientos de liberación homosexual han llevado su lucha a toda la sociedad occidental y han logrado visibilizar notablemente sus demandas, logrando importantes avances. Las iglesias pentecostales en Latinoamérica, al igual que la mayoría de los movimientos evangélicos en general, han promovido una ferviente resistencia, identificando aquellos movimientos como si se tratase de la más grande amenaza para el cristianismo e incluso para la propia civilización. Aquella actitud no parece ser cuestionada por la gran mayoría de los líderes cristianos, que -vez que tienen oportunidad de dirigirse a los políticos o a los medios de comunicación sociales- algo tienen que decir al respecto, tomando una posición militante en contra de sus demandas.

En este trabajo, intento señalar consideraciones bíblicas desde una perspectiva pentecostal crítica, y trato de dar una explicación teórica y práctica para este fenómeno, a fin de ofrecer una forma escritural de tratar con él. Ahora bien, al decir que trataremos críticamente el tema de la homosexualidad y la iglesia, alguien podría pensar que nos proponemos señalar que las prácticas homosexuales bíblicamente no son pecado, y a pesar de que las posiciones teológicas que señalan esto no deben ser descartadas de plano sino que cuidadosamente estudiadas y reflexionadas (como toda posición teológica), no es ésta la base sobre la cual planteo desarrollar el debate[1]. Por el contrario, el análisis que hago es en base a un pensamiento teológico que podría ser clasificado como “ortodoxo” o “conservador”, en el que comprendo que la Escritura señala literalmente que las relaciones homosexuales son pecado, y que es la visión en la que normalmente se sitúa el pentecostalismo. Hecha esta precisión, veamos qué sucede al considerar la homosexualidad como pecado[2] y las consecuencias que eso tiene (o debería tener) para un pentecostal.

Pentecostales y el pecado

¿Cómo reacciona el evangélico pentecostal ante el pecado? O más precisamente aún ¿cómo reacciona el evangélico pentecostal ante los pecadores? ¿Cuál es el mensaje del pentecostal ante quienes practican el pecado? Olvidémonos un momento de la homosexualidad, y reemplacémosla por otros pecados recurrentes en las comunidades en las que nos desenvolvemos, elegiré tres pecados: la borrachera, la delincuencia, y la idolatría.

He elegido deliberadamente estos tres pecados, porque además de ser muy diferentes entre sí, son pecados en los que nuestras comunidades tienen un poderoso efecto: el pentecostalismo se ha hecho cargo de evangelizar a muchísimos alcohólicos, siendo éste un testimonio común dentro de nuestras comunidades[3]; de la misma manera la delincuencia, por cuanto el trabajo de evangelización en las cárceles es un elemento distintivo de la identidad pentecostal, y la idolatría por cuanto también ha sido un importante punto en lo que refiere a la mundanalidad.

Si nos fijamos con atención, la actitud pentecostal hacia estas prácticas ha sido bastante clara: acoger a quienes lo practican con amor, predicar un evangelio de arrepentimiento, y hacer todo ello en forma autónoma al poder político-legislativo, esto es, con una total indiferencia al reconocimiento jurídico o no de dichas prácticas.

Efectivamente, los alcohólicos son muy bienvenidos a nuestras iglesias incluso si se presentan a ella en manifiesto estado de ebriedad y no sólo eso, la venta de alcohol es completamente legal y permitida por el Derecho y no parece importarnos a pesar de que lo consideramos pecado o a pesar de que nuestros hijos puedan tener acceso a él; la idolatría que vemos a diario en muchos eventos musicales, en las otras religiones, y aún en los espectáculos deportivos es completamente legal y legítima y a ninguno de nosotros se nos pasaría por la cabeza prohibirla, no sólo eso, muchas prácticas idólatras llegan a ser promovidas y subsidiadas por el Estado, pero a nosotros eso no nos perturba, ni nos parece relevante a nivel político a pesar de que lo rechacemos a nivel moral; e incluso al hablar de la delincuencia, que sí es ilegal e incluso reprimida por el Derecho, los evangélicos y especialmente los pentecostales nunca hemos necesitado ni exigido del Estado nada para poder frenar dicha problemática, por el contrario, siendo completamente indiferentes al interés estatal y social de deshumanizar y maltratar al delincuente, los pentecostales nos hemos encargado de considerarlos como iguales, preocupándonos de mejorar su convivencia y sus precarias condiciones de existencia, para hacer que ellos lleguen a conocer el amor de Dios en Cristo y sean transformados por él.

Así, podemos ver que los evangélicos pentecostales, en lo que al pecado refiere, siempre hemos confiado mucho más en la conversión voluntaria al evangelio de Cristo a través de la predicación en el poder del Espíritu a todo aquel que cree, antes que las herramientas políticas, o los por así decirlo, rudimentos del mundo. Para enfrentar cualquier tipo de pecado, sea legal o ilegal, sea socialmente legítima o no su práctica, el poder de la ley civil nunca nos ha importado, ni nos ha detenido para acercarnos hacia las personas con amor y misericordia. Nuestra consideración acerca de lo errado que es tal o cual pecado nunca nos llevó a iniciar una persecución moral, ni política, ni social hacia quienes lo practican. Sin embargo, curiosamente, resulta manifiesto que esto no sucede con los homosexuales.

Cabe preguntarse entonces ¿cuáles son las razones de estas diferencias? Son varias, sin embargo, hay algunas de ellas que deben ser descartadas y otras deben ser afirmadas con todo el peso de su razón a fin de comprender el fenómeno y corregirlo. Aquí propongo algunas:

La noción de Sodomismo

Está arraigado en el cristianismo el recuerdo de la historia de Sodoma y Gomorra. En ésta, se nos relata que Dios destruye dichas ciudades pues su pecado era de tal nivel que decide juzgarlas. La historia relata que Dios envía sus mensajeros hasta Lot a fin de salvarle la vida, pero mientras hacían esto, los habitantes de Sodoma intentaron violarlos, de ahí se ha entendido que sodomismo es sinónimo de homosexualidad[4]. Como resultado, en muchas ocasiones se ha escuchado a cristianos poco reflexivos decir que si se llegara a legalizar el matrimonio homosexual, Dios nos destruirá como destruyó a Sodoma y Gomorra.

Al respecto, se deben considerar tres elementos fundamentales de la propia Escritura:

El primero es que la Biblia señala que Dios destruyó Sodoma y Gomorra por pecados diferentes al incidente de los mensajeros de Lot (que está mucho más relacionada con una prueba de la bondad de Lot, que intentó salvar a los mensajeros). Los pecados específicos por los cuales Dios destruyó Sodoma aparecen varios libros más adelante, en Ezequiel capítulo 16:49-50 diciendo:

He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité[5].

Curiosamente, los mismos cristianos que utilizan la historia de Sodoma para oponerse a la homosexualidad han olvidado e ignorado este pasaje, y no han reaccionado con esa misma pasión ante estos pecados, que son problemas abundantes en el mundo y que sí están en las manos de las autoridades políticas.

Pero existe aún un segundo motivo para rechazar esta noción, todavía más importante a nivel cristiano, y es que Jesús nos ha enseñado que el Padre ya no está juzgando a la humanidad como lo hizo en tiempos de Sodoma, sino que todo el juicio ha entregado al Hijo (Juan 5:22-23), y el Hijo a nadie juzga, sino que son sus palabras las que juzgarán en el día postrero (Juan 12:47-28). De hecho, cuando los discípulos de Jesús quisieron pedir a Dios juicio en contra de los que no lo recibieron, a través del descenso de fuego del cielo a fin de destruir a los pecadores, Jesús les reprendió diciendo que “el Hijo del hombre no vino a perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:54-56). Hoy por hoy, de acuerdo con la enseñanza de Jesús, las catástrofes naturales si bien pueden ser consecuencias del pecado (piénsese en el daño ambiental), no operan como juicios divinos, sino como señales de la próxima venida de Cristo (Mateo 24).

Y todavía nos queda una tercera razón: el matrimonio homosexual no significa la creación de la homosexualidad, sino su mero reconocimiento legal. Resulta curiosa la confusión que se produce al respecto, pues en esta forma de pensar pareciera ser que el pecado nace de la ley y no de la práctica, como si el derecho positivo fuese o crease la realidad. En otras palabras, la condenación no vendría por aquello que es legal o socialmente legítimo, sino por aquello que efectivamente hacemos o dejamos de hacer, de manera que quienes sostienen esto confunden la legitimidad jurídica con la santidad.

Homofobia transversal y su escudo

La homofobia, o la aversión a los homosexuales, no es monopolio de algunos grupos evangélicos, ni siquiera de los cristianos, sino un problema que ha caracterizado a toda la sociedad occidental. Si bien es cierto que muchas instituciones, partidos políticos e ideologías hoy apoyan la causa homosexual en su totalidad, también es cierto que hace veinte, diez o incluso cinco años, a la gran mayoría de éstas les parecía aberrante, siendo su rechazo una cuestión transversal. Así, aún en los grupos ideológicos y políticos que hoy apoyan la causa gay, como es el caso de los grupos de “izquierda liberal”, hasta hace algunos años la homosexualidad era despreciada abiertamente[6].

¿Por qué digo esto? Porque lo que intento probar es que, finalmente, en el proceso de transformación de la totalidad de la sociedad desde la homofobia a la tolerancia, los cristianos nos hemos quedado atrás mientras los demás reflexionaban y enmendaban sus errores. Esto pues hemos podido esconder nuestra propia homofobia detrás del par de pasajes bíblicos que sabemos la señalan como pecado, sin reflexionar adecuadamente sobre qué es lo que eso significa. En efecto, considerar la homosexualidad como pecado, como una decisión incorrecta[7], no es lo mismo que el odio y la aversión que hemos venido mostrando, ni fundamento suficiente para la persecución y negación de derechos a quienes no dañan a nadie con su actuar. Muchas personas homofóbicas cristianas esconden su condición en una especie de búsqueda de santidad, sin embargo, lo cierto es que no reaccionan de esa forma ante los otros pecados, obsesionándose con ellos y elevando la homosexualidad a una categoría de “súper-pecado”.

No perseguimos de la misma forma a los borrachos; nos importa muy poco si los ateos adoptan niños y les enseñan a sus hijos a ser ateos; y no estamos preocupados de prohibir la práctica pública de religiones paganas (ni deberíamos), entonces, la única explicación para nuestro comportamiento respecto a los homosexuales es que no hemos querido renunciar a la homofobia que toda la sociedad tiene y nos hemos escudado irreflexivamente en nuestras Biblias, olvidándonos de los alcances de nuestra propia doctrina, y poniéndonos nosotros mismos como campeones y garantes de la discriminación. No les hemos compartido ni la gracia, ni el perdón que nosotros -en nuestros pecados- hemos recibido, sino sólo una irreflexiva persecución, que esconde odio, miedo, prejuicio y obsesión.

Es tiempo de que la iglesia reaccione, es tiempo de que la vieja mujer y el viejo hombre mundano, que es homofóbico, que odia a otras personas sólo porque practican el sexo de una forma que consideran extraña o incorrecta, sea transformado y muera, hasta dar lugar al hombre y mujer espiritual que no desprecia a ninguna clase de pecador, que no persigue a los demás, sino que predica un evangelio de arrepentimiento y de transformación para el que cree, no para perseguir al que no.

Despolitización, sobresexualización de la moral cristiana y escasa reflexión teológico política

Hace mucho tiempo que la iglesia ha dejado de cumplir su rol a nivel político, ha dejado de manifestarse en favor del prójimo (Miqueas 6:7-12), de los desvalidos, del huérfano, de la viuda y del extranjero (Isaías 1:13-17), ha guardado silencio sobre la guerra, el hambre y la violencia (Proverbios 24:11), para confinarse y enajenarse en sus propios problemas internos, y guardar silencio ante la injusticia social (Amós 8:4-7). Las razones de esto exceden el propósito de este trabajo, pero lo cierto es que la iglesia se ha despolitizado y guardado silencio en forma dramática.

El resultado de esta despolitización, ha devenido en una reducción de la moral cristiana hacia una moral eclesiástica, de púlpito, de reunión, eminentemente interna y si se trata de cuestiones sociales, la despolitización opera en que reduce la moral cristiana a pecados que no golpean al poder político y económico o al estatus quo, y como son muy pocos los valores cristianos que apuntan hacia algo que no sea aquello, termina reduciéndose a lo sexual, que es donde están en primer lugar las reivindicaciones de los homosexuales y de las mujeres.

                Debemos sumar a esto una escasa reflexión sobre teología política, en la que no sólo no se aborda en forma reflexiva la doctrina cristiana en relación con el Estado y el gobierno en un contexto democrático y global, sino que además no se comprende qué es el Derecho. En efecto, el Derecho es una herramienta de convivencia y paz social de grupos humanos diferentes dentro de un Estado[8] en el que caben cristianos y ateos, homosexuales y heterosexuales, ricos y pobres. Pero los evangélicos lo miramos como si fuese una herramienta “evangelística” más. Esto ha dado origen a que nos comportemos con pretensiones totalitarias al hablar de políticas de Estado y gobierno, queriendo imponer nuestras convicciones al resto de la sociedad, sin entender que nuestros valores a nivel jurídico deben manifestarse en herramientas para obtener paz social y sana convivencia, es decir, un campo fértil para hablar de amor con los oprimidos, lo que es, por cierto, sustancial al cristianismo[9].

Así, la mezcla de estos factores degenera en que muchos líderes cristianos que están intentando entrar en el ambiente político (repolitizarnos), lo terminan haciendo con una visión de la moral cristiana atrofiada y minimizada, en la que parecieran reducir lo cristiano a lo eminentemente sexual. Aquello se manifiesta en todo su esplendor en un lamentable concepto que se llama “agenda valórica”. Pero la agenda valórica no se trata necesariamente de los valores de Jesús o de los profetas a nivel político, sino de la oposición cristiana a reivindicaciones de minorías sexuales, no se trata de inmigración (Levítico 24:22), de pobreza (Lucas 6:20-26), ni de sueldos (Santiago 5:1-6), se trata sólo de lo que las personas hacen en su cama o hacen con sus cuerpos[10]. Esa es pues, la tercera explicación de este fenómeno.

Conclusiones

La reacción del pueblo evangélico y pentecostal hacia el tema de la homosexualidad no tiene una correlación adecuada con la reacción que tenemos al resto de los pecados. Dicho actuar se explica por una mezcla compleja de factores, dentro de las cuales destacan problemas de carácter cultural, político y teológico. Es urgente que el pueblo de Dios reflexione en torno a ello y se enfoque en su verdadera meta: la predicación de un evangelio transformador a todo aquel que cree y un mensaje político que comprenda cuál es la relación bíblica entre la iglesia y el Estado, el sentido y alcance del Derecho a nivel teórico y práctico, y sobre todo, a la recomprensión de su propia labor política, que está relacionada con una transformación de la realidad a través del amor y la fe en Cristo.

 Resulta lamentable que la noción de “un Chile para Cristo” haya pasado de ser el sueño de una evangelización llena del poder del Espíritu que convence al mundo de pecado, justicia y juicio, al sueño de hacer que Chile sea para Cristo por medio de leyes humanas inútiles para transformar a las personas. Nos desplazamos así hacia una concepción política que podría ser caracterizada como una especie de teocracia fascista (proceso que ya estamos viendo con Trump), y no sólo eso, desde un punto de vista pentecostal, estamos renunciando al poder del Espíritu para confiar en el poder del hombre, en el poder político y económico, en el poder de las leyes y los Códigos, olvidando que -si algo tenemos que decir hacia dichos poderes- no es otra cosa que hagan justicia en favor de los débiles (Isaías 10:1-3).

Hoy más que nunca resulta necesario recordar que no es con espada, no es con policías, no es con ejército, no es con la coerción de las normas legales, sino que con el Espíritu de Dios.

*Licenciado en Ciencias Jurídicas por la Universidad de Chile, miembro de la Iglesia Metodista Pentecostal.

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Bibliografía

Alessandri R, A., Somarriva U, M., & Vodanovic H, A. (2011). Tratado de Derecho Civil, Parte Preliminar y General (Vol. I). Santiago, Chile: Editorial Jurídica de Chile.

Fernández L, M., Godoy S, E., Herrera G, P., Muñoz S, J., Venegas V, H., & Yañez A, J. C. (2008). Alcohol y trabajo. El alcohol y la formación de las entidades laborales. Osorno: Editorial Universidad de Los Lagos.

King, M. L. (1999). La Fuerza de Amar. Madrid: Acción Cultural Cristiana.

Reina, & Valera. (1960). Biblia.

[1] Dentro de los evangélicos, quienes han preferido esta interpretación han sido los miembros de la Iglesia Evangélica Luterana de Chile.

[2] La Escritura señala a la homosexualidad como pecado en algunos pasajes del Antiguo Testamento como del Nuevo, son al menos 6 pasajes breves (Levítico 18:22; 20:13; Deuteronomio 23:17; Romanos 1:27; 1 Corintios 6:9; 1 Timoteo 1:10). Así, la Biblia lo deja como una práctica moralmente incorrecta y no como una enfermedad como por muchos años creyeron los científicos o aún sostienen en forma torpe muchos cristianos. La Biblia tampoco señala que sea un endemoniamiento como algunos cristianos sostienen de forma irreflexiva no solo de la realidad, sino de su propia fe.

[3] Está bien documentado por los historiadores, que el alcoholismo fue uno de los grandes azotes del siglo XX país para la clase trabajadora de nuestro país (Fernández L, y otros, 2008, pág. 84). El evangelio pentecostal que acogió este problema se hizo cargo de una realidad que urgía cambiar, y eso explica en parte su poder.

[4] En la Real Academia Española de la Lengua es definida la “sodomía” como sexo anal.

[5] En el libro de Judas 1:7 en la versión Reina-Valera 1960, al hablar de Sodoma y Gomorra se señala que el pecado cometido sería de aquellos “contra naturaleza” para apuntar a la homosexualidad. Aquella traducción supone recoger un concepto filosófico propio de la escolástica católica. La mayoría de las traducciones, incluida la Reina Valera 1909, apuntan a “haber seguido carne extraña”.

[6] Existen quienes sostienen que el apoyo a lo homosexual es el resultado de un “Neomarxismo cultural”, lo cierto es que los países en los que ha iniciado y prosperado la causa gay son países capitalistas, y países capitalistas de una raíz política eminentemente protestante (USA, Inglaterra, Holanda, Canadá). No así en los países de izquierda como Venezuela, China o Corea del Norte, donde los derechos de los homosexuales encuentran profunda resistencia, como también sucedía en la URSS.

[7] Esto, omitiendo por ahora el importante e interesante debate acerca de las causas por las cuales una persona se declara a sí misma homosexual.

[8] (Alessandri Rodríguez, Somarriva Undurraga, & Vodanovic Haklicka, 2011, pág. 15)

[9] (King, 1999, pág. 59)

[10] Lo único de la agenda valórica que se acerca al prójimo un poco es el aborto. Pero la oposición al aborto sin manifestación en favor de la vida de los niños abandonados, de las mujeres violentadas, de la crisis de los servicios de menores y de adopción etc., no parece ser parte de una preocupación suficientemente honesta por los débiles, sino más bien una forma de control social sobre la mujer y su cuerpo.

26 COMENTARIOS

  1. Muy buena reflexión. Gracias por elevar el debate en esta materia. Tienes altura de miras y capacidad técnica y lo más importante transmites genuino amor al prójimo.

  2. Felicitaciones por la visión que se expone en el artículo, me parece muy interesante como tema de controversia actual.

    solamente quiero opinar respecto a 2 puntos en los cuales discrepo en parte:
    1ero: Cuando se postula la tercera razón “el matrimonio homosexual no significa la creación de la homosexualidad, sino su mero reconocimiento legal”, creo que tienes razón en ese punto, pero como una apreciación personal, creo que sí, estamos claros que la homosexualidad se practica desde hace miles de años atrás y que no es nada nuevo, pero creo que hay diferencia entre el reconocimiento o no de esta ley, por el simple hecho de que se reconoce como nación el favor hacia este tipo de pecado, es decir, que a lo malo llaman bueno y a lo bueno malo, y se permite deliberadamente que se promueva esta actividad. De cierta forma, se abraza el pecado y se le da la espalda a Dios, sin mencionar los derechos que obtendrán estas personas y específicamente lo que se asocia con el matrimonio en sí, realizado en la iglesia me refiero y otros temas como la adopción de hija(o)s, etc. A lo que quiero llegar es que aprobar una ley de esa magnitud, es darle rienda suelta al pecado y promover de cierta forma la inmoralidad. Sé que no es el único pecado.. y hay muchas otras cosas más pero en lo personal tiene una connotación distinta, y no me refiero a que sea un “súper pecado”, pero la palabra de nuestro Señor hace distinción entre pecados y pecados de muerte, que podría asociarse con la fornicación en todo su aspecto. Esa parte no la he estudiado en profundidad, mas espero que se entienda a lo que quiero llegar.

    Por otro lado, creo que sí se les debe abrir las puertas a todos, sin acepción de personas, para todos es el Evangelio y lo fundamental aquí es el amor. Creo que el temor que hoy radica en las iglesias evangélicas pentecostales es la carencia de fe, por lo tanto, no hay poder, y sin poder, no hay transformación de vida.

    el 2do punto está en la sección de conclusiones, en la número 2 que pareciera que excluye tajantemente la presencia de demonios frente a la condición o como se le pueda mencionar del homosexual. No soy un experto en estos temas para poder reflexionar con mayor profundidad y quiero ser enfático en eso, no obstante, por ser algo inmoral, no quiere decir que no influyan seres espirituales que turben la mente del hombre o mujer, para llegar a ser homosexual. Cuando Dios salva a estas personas, se produce una liberación en ellos, que de cierta manera, mientras se encuentran lejos de Dios domina sus vidas llevándolos con fuertes luchas al pecado (para aquel que ha caído y desea resistirlo). Las escrituras nos hablan en el libro de Efesios y dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Entonces, creo que no es un simple hecho de inmoralidad, sino que además hay espíritus del diablo que generan daño y entran en la vida de la criatura provocando todos estos cambios y lo curioso para mí de esto es que la persona que es homosexual está tan dominada por su inmoralidad o posesión que hasta su manera de hablar, de caminar, de mirar, cambia de forma radical.

    Bueno, espero que sea de utilidad esta humilde opinión, sin el afán de provocar controversia y por supuesto, respetando el gran trabajo que has hecho.

    Dios te bendiga en grande manera

    Hermano en Cristo Jesús. IEP

    • Estimado hermano Claudio, habla usted con el autor del texto.

      Le agradezco sus buenas palabras y sobre todo el ánimo de conversar el tema.
      Respecto al primer punto, creo que la legalización del matrimonio homosexual no constituye que se llame bueno a lo malo o malo a lo bueno, la ley en materia civil (como el matrimonoio) no versa sobre eso, sino que versa sobre aquello que es legítimo o no dentro de una sociedad plural. Hay personas que encuentran aberrante ser evangélico, nosotros consideramos que es maravilloso, pero la ley e incluso el legislador no está para decidir eso, sino para hacer que las personas sean libres de hacer cosas legítimas, y las cosas legítimas son aquellas que no dañan a los terceros, la homosexualidad o la religión son buenos ejemplos.
      Es evidentemente que vivimos en un mundo que llama bueno a lo malo, y malo a lo bueno, y tristemente eso también pasa en las iglesias cristianas, muchas de las cuales apoyan cosas que no deben (como la xenofobia, la guerra o la opresión)y satanizan cosas que no son malas o aún aquellas que son buenas (como las reivindicaciones de muchos pueblos o personas oprimidas). En fin, la idea de “llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo” no es algo que diga relación con el derecho civil, sino con la ética, y la ética puede ser más amplia que el derecho, son temas diferentes.
      Sobre el tema de los pecados de muerte y los que no, considere que la idolatría es una aberración para Dios, y es de hecho un pecado de muerte. Sin embargo ninguno de nosotros cree que la permisión del catolicismo sea dar rienda suelta a una abominación, porque resulta que es legítimo que la gente sea idólatra para el derecho de una sociedad plural, a pesar de que para nosotros sea terrible.
      Respecto al tema de la adopción, aquel es un gran debate que debe abordarse de manera muy extensa y es por tanto imposible tratarlo por acá, sólo agregar tres ideas: la primera es que ¿qué pasa con los ateos o idólatras que adoptan?… la otra es ¿por qué nos importa tanto la adopción gay pero nos mantenemos totalmente indiferentes a la crisis del SENAME o a adoptar nosotros mismos si es que tanto nos importan los niños? o ¿será que tal vez nos parece más grave que una pareja gay adopte a que hayan 500 niños muertos en 10 años en SENAME?… ¿Cuándo seremos activos y contestatarios a esa problemática legal respecto a los niños?… y eso se conecta con la tercera cuestión más importante y es cuestionarse a nivel ético, jurídico y filosófico qué es la adopción y qué requisitos se requieren para adoptar ¿es un hijo un derecho? o ¿son los hijos los que tienen derecho a padres? yo me apunto por la segunda opción y a partir de ahí creo que puedo construir una forma de ver la adopción en forma cristiana cuestionando sus implicaciones no sólo en relación con la adopción homoparental sino a la adopción en sí como institución jurídica y ética que requiere con urgencia una voz cristiana integral.
      Respecto a lo del endemoniamiento, me limito a decir que la Biblia nunca señala la homosexualidad como un endemoniamiento. Aquello opera sin perjuicio de que existen las potestades satánicas que sí nos impulsan a cometer pecados, o sea, no digo que no pueda ser así, lo que digo es que no debe sostenerse de manera irreflexiva y contraria a la Escritura que es así. Aquello además supone muchas veces desconocer el padecimiento de muchos hermanos piadosos y temerosos que luchan con esa tentación y todo lo que ello implica. Respecto a la forma de ser de los homosexuales, que cambia al ser homosexuales, me es necesario afirmar que en realidad hay muchos homosexuales que no se les nota su homsoexualidad sino hasta cuando te la confiesan. Los homosexuales que tienen conductas afeminadas notorias son solo algunos y responden más que nada a patrones culturales u a otro tipo de cosas en relación con la sexualidad (travestismo, transexualidad, transformismo etc)
      Muchas bendiciones en Cristo Jesús. Espero que le sirva y se haya entendido.

      • Agradecido por su respuesta hermano Esteban..

        La verdad es que sí, entendí con claridad sus argumentos y entiendo su postura.

        Respecto al primer punto de la aprobación de la ley, creo que es imposible que separemos lo ético de lo civil, porque aquí no estamos hablando de que lo ético involucra a Dios y lo cívico no, sino que en cada ámbito de la vida del hombre debe dársele el debido espacio a nuestro Señor. Sería totalmente aberrante dejar de lado la LEY de Dios para generar de esta forma nuestras propias leyes según el interés del pueblo y que además sean leyes enfocadas en la aprobación del pecado. Si bien es cierto, dice la palabra de Dios en el libro de Romanos que “el fin de la ley es Cristo”, aún así él vino a cumplir la ley de Jehová Dios y no a derogarla. Ahora bien, los tiempos han cambiado y las escrituras nos dicen que no vendrán días mejores, porque en los postreros tiempos habrá hombres amadores de sí mismos… etc. Entonces, el problema que tenemos hoy radica en que Chile a cambiado a Dios por dioses ajenos, como dice Isaías 5:24 “Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.” y en el verso 20 nos dice: “!!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”, así que, separándolo o no, estamos yendo en contra de Dios, más allá de los derechos civiles, más allá de lo que el legislador pueda decir qué es legítimo o no, el pecado es pecado y Dios no puede ser burlado. El verdadero y justo legislador es Dios, y la palabra del Señor está en contra de estas cosas. Por otro lado, sé que nosotros mismos como cristianos, hemos permitido muchas cosas que delante del Señor son aberrantes, no hay matices, porque somos pecadores y esa es la realidad, sin embargo, tanto usted como yo, somos de una generación más actual, donde nacimos en un mundo construido y estructurado, así que, pueden haber muchos argumentos que son totalmente válidos para decir que la iglesia o el hombre en sí se ha equivocado, pero no por eso, voy a dejar o quedarme indiferente con lo que está aconteciendo hoy en día, que puede cambiar, porque si está en nosotros el interés de hacer las cosas bien hoy tenemos las armas espirituales y carnales para luchar contra ello, y no así, refiriéndonos a cosas que ya han sido hechas en el pasado que no se pueden borrar, aunque sí, reparar quizá. El mundo puede opinar muchas cosas, e irse en contra nuestra hasta la sangre, pero Jesucristo es la verdad, no hay más opciones, como dice usted, algunos pueden odiarnos, pero eso lo dicen las escrituras, “seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre”, pero ello no cambia nada, seguir los preceptos divinos y aquella voluntad de lo alto es lo primordial.

        También está el tema de la adopción y sí, estoy de acuerdo con su pensamiento, porque doy una mirada general en el mundo pentecostal que me rodea y ni en mi hogar ni en muchos que conozco, sé que existen niños(a) o hijos(a) adoptivos y es un tema muy interesante. Creo que nos falta, o mejor hablo por mí, ese enfoque claro de cuál es realmente lo que nuestro Señor Jesucristo desea respecto a todas estas cosas, pero una cosa es clara y llegamos al mismo punto que usted discutió y apoyo yo, que es el amor. Creo que una familia con un buen fundamento, el cual es Jesucristo, siempre tendrá más puntos a favor referente a la adopción si lo miro de un punto de vista cristiano, pero claro, no hay comparación entre que sean adoptados por ateos u homosexuales a que sean muertos por “x” motivo. En lo personal, opino que falta una dedicación más comprometida alusiva al tema, porque sin ir más lejos, dice la biblia: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha.”

        Por último, este tema del mundo espiritual y su influencia en nuestro mundo físico, es de bastante relevancia para mí, solamente decir que el ser humano está limitado a vivir bajo el dominio del príncipe de este mundo, Satanás el diablo, exceptuando a aquellos, como usted y yo en quienes ha resplandecido la luz de Cristo para conocer la verdad y ser libres de las redes satánicas, pero no aquellos que aún están inmersos en ellas como dice la palabra del Señor en Efesios 2:2 “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.” Bien dice usted, porque tampoco yo he leído el versículo, que la homosexualidad sea netamente por una posesión demoníaca, pero no todo está explícito ni textual en las escrituras, por eso debemos escudriñar y conocer las profundidades de ellas.

        Bueno mi hermano, hay tantas cosas por conversar y la verdad, no me dedico a opinar mucho por estos medios, pero sentí el deseo de compartir estos pensamientos con usted, que son absolutamente de interés para mí.

        Una vez más, mi Dios le siga bendiciendo y dirigiendo en todo.

        Saludos cordiales.

    • Estimado hermano Claudio, gracias nuevamente por responder.
      Respecto a su comentario, es preciso evitar una confusión importante acerca de cuál sea la voluntad de Dios en relación con las leyes o el derecho, aquello que podemos llamar teología política.
      Usted sabe que Dios le dio a Israel una ley, una ley que servía para ordenar la nación, la relación de la nación con Israel y una relación de cada israelita con Dios, aquella ley no fue respetado por nadie, y no fue apta para salvar, haciñendose infructosa. Luego fue necesario un nuevo pacto a través de Cristo, el cual opera ya no con Israel ni con ninguna otra nación, sino que con cada persona, hasta construir un nuevo cuerpo que se llama iglesia.
      Ese contexto, implica que la volunta de Dios NO es formar una nación con una ley conforme a mandamientos divinos, Dios no tiene interés de gobernar políticamente. Jesús mismo fue indiferente a ello, no quiso ser nombrado Rey, y señaló insistentemente en que su Reino no era de este mundo. Vemos que para Cristo su pueblo es su iglesia, él es Rey de los que en él creen, y a ellos gobierna por su Espíritu, por ende, por ahora, hasta cuando venga en su Reino, NO está interesado en que las naciones lo pongan como Rey, ni hagan leyes conforme a su voluntad, ni se fuerce a nadie a seguirlo, su interés es que las personas voluntariamente se inclinen ante él.
      Dios no está interesado en que la Constitución y el Código Civil y el resto de leyes sean las leyes bíblicas, aquello fue inútil para salvar a su pueblo y para relacionarse con él, él no desea ya más eso respecto a Israel, mucho menos a pueblos gentiles como Chile, USA, China o cualquier otro. A él le interesa escribir su ley en nuestro corazón por medio de su Espíritu, no en nuestro Congreso. De esta manera, cada vez que nosotros queremos forzar a la gente a través del Derecho para que obedezca a Dios, estamos renunciando al pacto del Nuevo Testamento, renunciamos al Espíritu de Dios, y hacemos algo inútil para que la gente conozca a Dios, porque se conoce a Dios cuando Cristo es nuestro Señor y nuestro camino.
      Hoy por hoy, nuestros mandamientos son básicamente tres: predicar a Cristo, amar a Dios, amar al prójimo. Aquel último mandamiento es el único que nos autoriza para tener una voz en relación con el legislador: No ser indiferentes ante aquellas leyes que afectan y dañan a nuestro prójimo, porque no podemos callar ante aquello que “oprime al hombre y su heredad”. Leyes injustas que roban, que matan, que estafan, que falsean que abusan. Tristemente la iglesia calla sobre esto, enfocándose en una sola cosa: en perseguir a los homosexuales que a nadie dañan.

  3. Que enriquecedor poder leer comentarios como este. Comparto plenamente tu postura, observar el homosexualismo como un pecado y no como un crimen. Sin embargo creo que dejas de lado, levemente, la forma en que el homosexual ve al evangélico. Creo que la criminalización del discurso a sido bilateral, de la población LGBT hacia la comunidad cristiana y viceversa. Por supuesto que parte de las razones vos las nombras. La historia muestra como se reprime las libertades de esas personas y por supuesto va crear una radical indisposición, y aun los “políticos” y figuras publicas que “representan” al cristianismo en la actualidad se comportan de formas incorrectas. No obstante, se puede notar que el discurso amoroso que tenemos que predicar se esta viendo suprimido completamente por la postura intolerante y autoritaria que están tomando muchos grupos que promueven el pensamiento homosexual. Me refiero a la censura de nuestra voz, dejandanos sin la oportunidad de exponer nuestras ideas; sino veamos universidades por ejemplo. Seria interesante reflexionar sobre la forma en que el cristianismo pudiera cambiar esa imagen, tener una participación respetuosa pero firme y tomar posición dentro de la sociopolitica. Tal y como vos lo decís, no viendo esos lugares como un forma de imponer, sino una forma de demostrar amor. No solo pensar en insípidas campañas de evangelización compasiva o bloqueos políticos para mantener la moral cristiana sobre el resto, sino en movimientos de amor en conjunto e individuales, con sabiduría, siguiendo el modelo de Jesús y siendo herramientas para el mover del Espíritu Santo.
    Gracias por tu tiempo, gracias por escribir.
    Un abrazo desde Costa Rica.

    • Hola hermano Kenneth, qué alegría contactar y llegar con esta reflexión hasta la hermana nación de Costa Rica!
      Respecto a lo que me comentas, debo decir que por razones de extensión no se puede abordar todas las cosas.
      Debo decir que entiendo la dinámica que señalas, pero lo veo desde una perspectiva más autocrítica. Creo que de alguna manera, si estamos recibiendo intolerancia de parte de las minorías sexuales es porque estamos cosechando nuestro pecado. Creo que si seguimos con esta injustificada persecución política, vamos a cosechar persecución política. Lamentablemente, cuando vengan las cosechas diremos que seremos “perseguidos por causa de la justicia” pero en realidad solo recibiremos de vuelta el odio que hemos propuesto.
      Creo sin lugar a dudas que se ha abusado tanto de la noción cristiana de que la homosexualidad es pecado, que ya comenzamos a vivir en la situación en la que la sola idea de señalar como pecado la homosexualidad, ya viene cargadísima con el aroma del discurso de odio. Me explico, de habarse seguido bíblicamente el tema de la homosexualidad desde siempre, esto es, señalar que es pecado pero que la gente es libre de pecar si quiere, y sin la persecución política y social que hemos encabezado, decir aquella frase sería tan inocua como decir “beber alcohol es pecado” o “ser gordo es pecado” o “ser ateo es pecado” etc., pero gracias a la errada creencia de que el hecho de que sea pecado se sigue su prohibición, anulación e invisibilidad jurídica, actualmente, la sola idea de decir “la homosexualidad es pecado” parece cargada con las pesadas piedras del odio. De esa manera, vienen tiempos en que aún lo que estamos proponiendo en este texto, será considerado reprochable y censurable.
      Aquello, creo yo, no será el resultado del odio del homosexual hacia el cristianismo, sino al trauma de la persecución. Si no paramos pronto esta guerra, vienen tiempos difíciles para el cristianismo. A veces pienso que ya es demasiado tarde, pero eso no nos detiene en la esperanza de que esto acabe.
      Salud hermano!

  4. Interesante reflexión solo quisiera añadir que considero que carece de una realidad. En las iglesias evangélicas si han habido homosexuales asistiendo a cultos y son tan invitados a nuestra comunión como otras personas puede que tal situación no este generalizada lo cual hace eco con la reflexión en torno a la homofobia del creyente, a la que sumaria nuestra arbitraria idea de para quien es el evangelio estableciendo por ejemplo que los delicuentes no tienen remedio y no vale la pena predicarles o gastar tiempo en ellos u otros casos de nuestra sociedad y no escuchamos hablar de “delicuentefobia” o de “discriminacion en la propagacion del evangelio” pero siendo testigo de tales situaciones debo hacer mención de ellas y manifestar mi total acuerdo en que la iglesia de Cristo debe ver a todas las personas con la misma lupa.

    • Hola Rodrigo, gracias por comentar.
      En mi experiencia, yo creo que los homosexuales no son (tan) bienvenidos como parece. La mayoría de los gays tienen miedo de hablar de su tentación, y en mi experiencia en consejería, la mayoría se siente mucho más irremediablemente pecadores que el resto, incluso se sienten endemoniados, no amados por Dios por cuanto sienten la atracción más pecaminosa y malvada de todas. Porque se ha elevado la homosexualidad a la categoría de súper-pecado. En el caso de mi experiencia evangélica en Chile, los cristianos sí tendemos una mano a los delincuentes a pesar de sus pecados, y les ofrecemos gracia, cuestión que no hacemos con los gays.
      La homofobia, no dice relación con decir que la homosexualidad es un error, sino con algo más básico es decir que los homosexuales no tienen derecho a serlo, ni a que se les reconozca como tales social y jurídicamente, es decir que no tienen derechos. Eso es homofobia. Si yo dijera que los ateos no tienen derecho a ser ateos me dirían ateofóbico, si dijera que ser idólatra debe ser ilegal me llamarían idolatrafóbico, pero como yo solo digo que es errado ser ateo o ser idólatra, pero no los persigo nadie dice que los odio o tengo una fobia. Ahora bien, ha de reconocerse que se ha abusado y mal usado tanto la noción de “la homosexualidad es pecado” para fundamentar persecuciones, que cuando uno dice eso, parece venir con la carga de la persecución. Eso es injusto, pero es nuestra culpa por abusar.
      Saludos

  5. Creo que la lectura de esta ponencia ha permitido arrojar un poco mas de luz al tema que se me hace muchas veces tan polémico y denso. Así que agradezco el trabajo que hace porque nos lleva como cristianos y pueblo pentecostal a lídiar con  asuntos que han sido relegados a un  último plano hasta el punto de satanizarlo; cuando verdaderamente nos pertenecen.

    Con respecto al punto dode usted declara :

     “el matrimonio homosexual no significa la creación de la homosexualidad, sino su mero reconocimiento legal”,
    Y la parte donde compara la homosexualidad con otras prácticas igualmente pecaminosas.
    Quiero exprezar  lo siguiente  haciendo énfasis  al impacto de la práctica homosexuales y su tan  marcada  influencia en   la cultura occidental

    Considero que el tener férreos defensores ideológicos que han luchado por lograr la  institucionalización de la homosexualidad como una práctica legítima ante la sociedad y la constitución, le a puesto por encima de cualquier otra práctica pecaminosa, ya que esta a cosideración de otros pecados ha llegado a perder el título de delito. A causa de esto no hay otra ideología que luego de haber  sido considerada mala   pase a ser legítima  y haya redefinido tantas esferas de la vida.

    Redefjne el diseño Divino
    Redefine lo Biológico
    Redefine el matrimonio
    Redefine los roles familiares
    Redefine la tolerancia
    Redefine el amor
    Redefine la Verdad
    Redefine la libertad

    Asi que pienso que  considerar la práctica  de la homosexjalidad y ponerlo a nivel de influencia en la sociedad  con otros pecados, es hacer también  poca reflexión sociológica.

    Espero y me haya explicado.
    Nuevamente Muchas gracias por la labor
    Bendiciones!

    • Hola estimado,
      Gracias por comentar. La verdad es que considero que se debe analizar este asunto más conforme a los antecedentes. Creo que la “institucionalización de la homosexualidad como una práctica legítima ante la sociedad y la constitución”, no “la ha puesto por encima de cualquier otra práctica pecaminosa”. La razón es muy sencilla, existen muchos pecados que son legales y legítimos:
      La idolatría, la gula, el ateismo, la fornicación, incluso pecados que dañan a terceros como la usura, no sólo son perfectamente legales, sino aparados y subsidiados por el estado desde sino décadas, siglos. La idolatría y el ateísmo forman parte del derecho a la libertad de conciencia, la fornicación no es delito ni tiene sanción civil, una persona soltera puede tener relaciones sexuales en moteles, y la usura, que de acuerdo a la Biblia es un pecado muy grave, está amparada por todo el sistema institucional civil. En el caso de la gula, no obstante que el goloso por su pecado se enferma, los sistemas de salud públicos igualmente ayudan en los tratamientos de diabetes, hipertensión, etc. La borrachera también es legal, el alcohol se vende en botillerías y es perfectamente legal, nuestros hijos ven su publicidad a diario, aparece en tv, en el humor, etc, y es pecado.
      Hay otros pecados que no tienen efecto legal alguno: la mentira, la envidia, los malos pensamientos, el egocentrismo, la vanagloria, la arrogancia, etc.
      Son muy pocos los pecados que tienen sanción legal, y tales son los más dañinos hacia terceras personas: robar, mentir, matar, violar, abusar, estafar. perseguir, calumniar, etc.
      Creo que hay sólo dos cosas que la liberación homosexual redefine, tales son “la noción de familia” y la “noción de matrimonio”. En todo lo demás, opera al igual que operan toda clase de conceptos, la única diferencia es que demuestran que así como hay gente con derecho a disentir de conciencia, de religión, o de valores morales privados, ellos también forman parte de esa demanda legítima. No logran redefinir otros conceptos como el de diseño divino, desde que no logran tocarlos.
      Si uno ve este asunto con calma, sin miedo y considerando los antecedentes, ha de llegar a esa conclusión.
      Bendiciones en Cristo.

  6. El artículo tiene buenas intenciones, pero es simplista y carece de mejor análisis y profundidad al no discernir entre homosexualidad e ideología de género.

    • Hola Mario,
      Agradezco tu crítica, pero considero que debes saber esto:
      Primero, haces bien al señalar que no habla sobre “ideología de género”, muchas personas en forma simplista consideran que este texto responde a “ella”.
      La verdad, es que no habla de ideología de género, porque pretende ser un trabajo serio. El concepto “ideología de género” no tiene una definición académica, sino un sobrenombre peyorativo que le han dado intensamente los opositores a las demandas de igualdad entre hombres y mujeres y los derechos de las comunidades LGTBIQ, de manera que hablar de ella privaría al texto de su interés de ser un trabajo breve, respetuoso e informado.
      Decir “ideología de género” sería como decir “meras supersticiones de religiosos” para referirme al cristianismo. Eso no solo sería una falta de respeto, si no una forma de cerrar el diálogo y de envenenar los conceptos.
      Saludos.

    • Lo que existe. es la reclamación de activistas que alegan la igualdad entre hombres y mujeres, y los derechos civiles y políticos de la diversidad sexual.
      El término “ideología de género” sólo es una forma peyorativa de referise a estos, y que en tanto concepto abstracto y abierto, sólo permite atribuir a él proyectos dañinos a fin de contaminar cualquier reclamación que aparezca vinculada a ella.
      Ejemplo: Se hace una acusación falsa tal como “sabías que los ideólogos del género quieren legalizar la pedofilia?… luego se dice, y esos mismos son los que quieren que exista igualdad entre hombres y mujeres”… así que digamos a todo NO, son unos degenerados!
      Este tipo de propaganda, no solo anula el debate y falta el respeto al prójimo además de usar ataques infundandos, sino que además responde a políticas de post-verdad.
      Saludos.

  7. lei todo excepto las conclusiones jejeje me parece que es una opinión más que un trabajo o algo por estilo, cuando menciona como pecado la borrachera, en la biblia en el nuevo testamento menciona al borracho, al fornicario, en una versión dice a los que se echan con varones , idólatras, ladrones etc en el mismo orden jejej no se si la religión considera la homosexualidad como un pecado de orden superior, no cacho, la historia de sodoma y gomorra es solo uno de sus fundamentos, en la biblia en el nuevo testamento habla de pecado en muuchas ocasiones , considerando la homosexualidad, creo yo que en eso se basan los cristianos, si bien es cierto no hay mucho movimiento ni oposición, ni debate si quiera con respecto a los otros pecados, no necesariamente es porque no importe, creo yo que es por adaptación o temas de moda como todos, no es discusión si se legaliza el alcohol o no, quizás en el futuro no sea asi, quizás los cristianos en Holanda por ejemplo ya no hacen marchas ni se oponen a algo que ya está como lo es el matrimonio legal homosexual, si estoy de acuerdo que hay muchas cosas que quedan encerradas en 4 paredes, no solo los bonitos discursos, o intervenciones políticas, sino un sin número de obras benéficas, yo he visto como se reunen para alimentar los vagabundos, como disminuyen cifras de la violencia educando a sus hijos en el “camino del bien” que no es menor, por supuesto que hay excepciones a la regla, también he visto como no solo en las iglesias encerrados son buenas personas, me he encontrado con muchos cristianos dignos de imitar , que no dañan y estan dispuestos a ayudar y asi muchas más virtudes que tienen los cristianos que no salen a la luz, también creo que como cualquier ciudadano estanos agotados de la política y ya no creemos en ella, pero también por muchos años las iglesias evangélicas se relacionó mucho con la gente pobre, sin educación y quizás ahora que hay cristianos mucho más cultos según los estándares de ésta sociedad es que aparecerán candidatos a la presidencia por ejemplo, que duudo que su único objetivo sea la agenda valorica…en fin para no alargarme más, creo que la justificación o aceptación de la homosexualidad por parte de la biblia no la van a encontrar y logicamente se van a encontrar con cristianos radicales y otros no, pero el cristianismo no es religión, por qué se tiene que buscar explicación a través del cristianismo , la necesitan? por qué buscar respuestas, lo que necesitan es beneficios políticos? no basta con la unión civil o como se llame, por qué el matrimonio si se supone que el matrimonio también es un acto religioso, no entiendo de verdad, si desea adoptar bien están en su deseo, pero la adopción es el derecho del niño a tener una familia no de las parejas a ser padres, por lo tanto las instituciones deben buscar la forma de familia más correcta cientificamente comprobada a través de la historia, quizás en paises donde hay muuchos homosexuals siendo padres se logren sacar estudios que ese tipo de familia es lo ideal para un niño y ahi serán primera prioridad para el niño, no se…lo que creo es que todos somos libres de hacer y pensar lo que se nos venga en gana, se han establecido límites claramente para sobrevivir como sociedad , pero lo que siempre digo si eres gay es tu decisión, no pidas ni busques aceptación, porque el respetar al otro es de humanos, no necesitamos leyes que nos digan que no debemos dicriminar arbitrariamente, que no debemos dañar a otro sea cual sea su condición, de los gay todo el mundo se burla, para que decir de los cristianos, las personas con vih se les discrimina negativamente aún, pero que le vamos a hacer, educar? y si aun asi hay gente que arbitrariamente los va discriminar igual, finalmente si somos seres seguros en la vida no necesitamo aprobación de nadie, no necesitamos ofender a alguien para subierle el pelo a nuestra opinión, ni siquiera se debería discutir si ser homosexual se nace, se hace, se discrimina o no, el bien debería ser nuestra esencia, no juzgar ni maltratar a nadie y que cada quien sea libre considerando que su libertad termina donde empieza la de otros…en temas de educación sexual, sabemos que parte en la casa y que es pertenencia de los padres, el estado no se debe meter, porque sobretodo éste gobierno no nos represebta a todos, y ningún padre dejaría en manos de personas (la mayoría chantaas ), la educación valorica y moral de nuestros hijos…a veces quisiera decirle a algunos padres como riar sus hijos pero quien soy yo para hacerlo..entonces el Estado que se cree?

  8. Estimado hermano Esteban
    Cuando le pregunté si usted creía que la “ideología de genero” existe, usted señaló en sus propias palabras que no, y que lo que existía era otra cosa diferente.
    Pero su respuesta no guarda relación con la opinión de muchos investigadores científicos.
    He buscado información científica sobre la existencia de la “ideología de género” y por ejemplo en google scholar a esta fecha 16 de julio del 2017 se encuentran más de 3 mil artículos científicos con la frase exacta “ideología de género” esto en español; en inglés la frase exacta “Gender ideology” localiza 36 mil 900 artículos científicos. Al poner la frase en otro buscador científico, en este caso Taylor & Francis, el buscador encuentra 2 mil 131 artículos con la frase “Gender ideology”. En el buscador científico Conricyt (Consorcio nacional de información científica y tecnológica) la frase “Gender ideology” ubica 9 mil 850 artículos científicos y tesis doctorales con la frase “Gender ideology”.
    Al revisar y leer algunos de los artículos, uno puede notar que el tema de la existencia o no de la o las ideologías de genero, es un tema más o menos “superado” es decir no se niega la existencia de dichas ideologías, por el contrario, en la mayoría de los artículos el tema es precisamente la denuncia de estas ideologías. No obstante, cabe destacar que varios de los artículos no denuncian la misma “ideología de genero” que es denunciada por el Dr. David Hormachea o por la Lic. Marcela Araneda; sino todo lo contrario, es decir el término se utiliza para atacar a la visión familiar judeo-cristiana o heterosexual como una “ideología de género dominante”, “hegemónica”, “machista”, “patriarcal”, “sexista”, homofóbica” y “opresora”. Aún así ideologías de genero existirían desde la visión de estos autores y su negación es lo que menos ellos quieren. Por otra parte, es claro que incluso esos artículos que provienen desde visiones ateas, reconocen la existencia de “ideologías de género”.
    Regresando a la pregunta, también cabe destacar que hay varios artículos que derechamente denuncian la existencia de una “ideología de genero” como la denunciada por el Dr. Hormachea o por la Lic. Araneda; algunos ejemplos de estos artículos son: Kuby (2008), Marsal (2011), , Tozzi (2007), etc. De modo que negar la “ideología de género” no es posible, lo que sería posible es discutir cual es la ideología de genero, es decir la ideología de genero es la que se vincula a los artículos científicos con una visión judeo-cristiana o la “ideología de género” es aquella que se vincula con la visión atea del mundo.

    • Estimado Pedro,
      La voz “ideología de género” o “génder ideology” que usted encontró en su buscador es un “alcance de nombre” con un concepto completamente diferente al usado por Hormachea, o Marcela Aranda.
      En efecto, “ideologia de género” es un concepto elevado por la “teoría de género” (la que uds denuncian como mera ideología) para explicar los pensamientos que la gente tiene sober el género en una cierta cultura, o en cierto momento histórico, del tipo (los hombres no lloran, no barren, las mujeres no van a la universidad, no lideran un hogar, etc).
      Como ud verá, buscar una palabra en un buscador en línea no es suficiente para acreditar una tesis pues simplemente la está descontextualizando. Le invito de forma cordial a entrar al debate con argumentos de fondo y no con descontextualizando, en cuyo caso, estaré gustoso de responderle.
      Saludos.

      • No vi esta respuesta antes
        Por ello no la respondí antes.
        De verdad da tristeza su actitud.
        Me juzga sin conocerme.
        Claro que no me limité a leer los titulares, claro que lei los artículos que cite.
        Es usted un prejuicioso. Su actidud es la misma que aquellos que suelen decir que “debes informarte” cuando son ellos los desinformados. Estimado NO no esta fuera de contexto mi comentario. Es usted quien no quiere reconocer desde una postura ideológica y no académica que el debate esta sobre sus conocimientos.
        Saludos.

        • Por favor, indique exactamente cuáles serían los documentos en los que dice lo que usted señala.
          No veo en qué manera se le haya juzgado. Fue usted quien señaló que “ingresó a un buscador” como argumento.

  9. Hola” 1. q la palabra Pecado es DAÑO, q daño hay q una pareja homosexual q se aman sin hijos ni compromisos mayores de edad se aman y aman a Dios y viven en santidad . No es DAÑO acaso q una pareja heterosexual se separe y se case con otra teniendo hijos y encima algunas e las iglesias los casan mas de 3 veces ?? Pero q se creen SINVERGUENZAS HIPOCRITAS MIRANDO LA PAJA EN VIDAS CUANDO USTEDES SON FARISEOS HIPOCRITAS. Y cuando Pablo habla de la homosexualidad lo habla en PLURAL como menciona la fornicacion y adulterio pes era una zona de puertos y alli hacian DAÑO PECADO PROSTITUYENDOSE.
    No se olviden q en un tiempo aceptaron q los hombres tuvieran varias Mujeres y….
    Hipocritas MIRENSE USTEDES Y DEJEN Q DIOS JUZGUE USTEDES NO SON DIOS SON SEPULCROS BLANQUEADOS TIREN LA PIEDRA Q DIOS LOS LARGARA AL INFIERNO POR JUZGAR !

  10. Es justamente este tipo de reflexiones son las que hablan de un evangelio light y lo más triste que son gente que se dice ser cristiano.. Pero trata de ser imparcial cuando se trata de enorstrar con libertad aquello que la biblia enseña… El pecado es pecado así como robar matar y mentir quienes prácticaman estas cosas simplemente no serán parte del reino de cristo y eso no lo digo yo lo dice la biblia… Y volviendo al tema del evangelio light es simplemente porque a diferencia de las leyes de alcohol como ejemplo… Es que no son leyes impositivas… A diferencia que la ley de igualdad de género… Discriminación.. Aborto son leyes impositivas para imponer ideas por sobre lo que las personas les guste o no cortan la libertad de expresión… Recuerde que un poco de levadura eleuda.. Toda la masa… Nosotros los cristianos somos responsable de lo que hacemos y también dejamos de hacer.. Somos cómplice con nuestro silencio si permitimos que en nuestras escuelas les enseñen a nuestros hijos a pecar a practicar sexto anál.. Oral.. Etc… Y de eso también nos demandará.. Dios recordemos que profeta juan el bautista hablo de pecado del rey herodes y le costó la vida.. Cuando ocurre estos evangelios light es cuando damos pies a pasos agigantados para que tal ves se termine con aquella Roma antigua donde mataban a cristianos a montones en el coliseo.. A diferencia que los cristianos en esa época no tenían opción a presentar demandas… Hasta el momento Chile la tiene… Pero si seguimos con el mismo pensamiento.. Se repetirá la historia … Simplemente porque es la única religión que confronta el pecado y cuyo requisito para ser salvo es arrepentimiento y dejar de seguir pecando… Y desde el punto de vista social estas leyes lo único que hacen es hacer que disminuya la especie humana… Ya que al no engendrar hijos de forma biológica y matar a los no nacidos hace que la tasa de natalidad caiga drásticamente y eso perjudica a un pais ya que los impuestos de los cuales el estado hace uso para el tema de salud.. jubilación dependen de la cantidad de gente joven trabajadora… Y ese cantidad disminuye produce desigualdad e inconformismo y crisis… Es por eso que la homosexualidad viene de la mano de muchas otras leyes entrelazadas que perjudican a las personas y esa misma razón por lo que sodoma y gomorra perecieron porque destruía una civilización humana cuyo destino biológico era crecer y no desaparecer

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