Nota

Como sitio dedicado al pentecostalismo, nos complace presentar a nuestros lectores la que es probablemente la primera traducción de un breve discurso dado por Evan Roberts, el joven metodista calvinista que encabezó el Avivamiento en Gales entre 1904 y 1905 titulado “Un mensaje al mundo”. Este despertar fue referencia para muchos de los distintos líderes de avivamientos pentecostales en el mundo, incluidos metodistas wesleyanos como Willis Hoover en Chile. Esperamos que la comprensión de la diversidad de orígenes del pentecostalismo mundial, ayude  a la comprensión de esa misma diversidad que compone al movimiento pentecostal en su forma actual.

L.A.K.

 

Un Mensaje al Mundo

Evan Roberts*

El poder del avivamiento en el sur de Gales no es de los hombres, sino de Dios. Él ha estado cerca de nosotros y nos ha mostrado el camino.

No hay dudas respecto al credo o al dogma en este movimiento. La obra que se está haciendo tiene el respaldo, creo yo, de todos los cristianos e iglesias cristianas en nuestro país. Solamente he predicado la religión de Jesucristo del modo en que yo mismo la he experimentado.

Dios me ha dado gozo, y estoy mostrándole a otros el gran gozo de servirle a Él, un gozo tan grande y tan hermoso que nunca seré capaz de expresar en su totalidad. No estamos enseñando doctrina sectaria, solo la hermosura y belleza del amor de Cristo, el amor del hombre hacia Él, y el amor del hombre al hombre.

He sido consultado respecto a mis métodos. No los tengo. Nunca preparo las palabras que diré. Le dejo todo eso a Él. No soy la fuente de este avivamiento. Soy solo un agente en lo que crece como una multitud. No estoy conmoviendo los corazones de los hombres y cambiando sus vidas; no soy yo, sino Dios que obra en mí. He encontrado lo que, a mi juicio, es el más alto tipo de cristianismo. Deseo dar mi vida, que es todo lo que tengo para dar, para ayudar a otros a encontrar esto también. Muchos ya lo han encontrado, gracias a Dios, y muchos más lo están encontrando a través de ellos.

Esta es mi tarea, según Él me lo ha indicado. Su Espíritu vino a mí una noche, cuando de rodillas le pedía su guía, y cinco meses después fui bautizado por el Espíritu Santo. Él me ha guiado como guiará a todos aquellos que, conscientes de su debilidad humana, se apoyan en Él como niños a su padre. Sé que la obra que ha sido hecha a través de mi no se debe a alguna habilidad humana que yo posea. Es Su obra y para Su gloria. “Yo nunca fui así, ni oré para que me guiaras. Amé escoger y ver mi camino, pero ahora guíame tú”[1].

No deseo nada sino que se me permita continuar esta obra que ha comenzado. El Señor es mi pastor. Nada me falta. Nada me falta pues todo provee, y proveerá. No deseo que me sigan a mí, sino al mundo para Cristo.

Se han dicho algunas cosas sobre nuestras reuniones y sobre mí que no son ciertas, pero la verdad de Dios no ha sido herida por estos malos tratos y, al final, importan poco. Creo, también, que Él ha puesto esto en los corazones de aquellos que han escrito sobre el avivamiento para decir cosas útiles, pues algunos de los diarios han llevado nuestro mensaje a muchos que no hemos alcanzado personalmente.

Creo que el mundo está en el umbral de un gran avivamiento religioso, y diariamente oro para que se me permita ayudar a llevar esto a cabo.

Imploro a todos aquellos que confiesan a Cristo que le pregunten hoy, de rodillas, si acaso Él tendrá algún trabajo para ellos ahora. Él los guiará como nos ha guiado. Los hará columnas de humo de día y columnas de fuego de noche, para guiar a todos los hombres a Él.

Hermosas cosas han ocurrido en Gales en pocas semanas, pero éstas son solo el comienzo. El mundo será arrasado por Su Espíritu como por un viento recio, poderoso. Muchos de los que hoy son cristianos silenciosos, cristianos negativos, cristianos cuya creencia significa poco para ellos y nada para algunos, serán líderes en el movimiento. Cristianos dudosos, que apenas tantean, de corazón inconstante, verán gran Luz y reflejarán esta Luz a miles que están en oscuridad. Todo el mundo oirá Su mensaje de paz, buena voluntad con los hombres y, escuchando, serán bendecidos. Miles y miles harán más de lo que hemos logrado ya, en tanto Dios les dé poder. Esta es mi fervorosa fe, si las iglesias tienen la voluntad pero también aprenden la gran lección de obediencia a la voz del Espíritu Santo. ¡Obediencia, obediencia, obediencia!

*(1878-1951) Líder del avivamiento de Gales, 1904-1905.

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Publicado originalmente en Sermonindex, datado en 1905. Texto de difusión libre. Traducción de Luis Aránguiz Kahn.

[1] “I was not ever thus, nor prayed that Thou should’st lead me on. I loved to choose and see my path, but now lead Thou me on”, del himno Lead, Kindly Light, por John Henry Newman, 1833.

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