Plaza de Armas, Lima, Perú.

Por Pedro López Castillo*

Texto completo originalmente presentado en el Foro Pentecostal para Latinoamérica y el Caribe, Encuentro de la Región Andina. 14-17 de octubre, 2013. Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios, Bogotá, Colombia.

 

  1. DIVERSOS ROSTROS DEL PENTECOSTALISMO PERUANO

El pentecostalismo en el Perú tiene ya 102 años1 y desde que se asentó en tierras peruanas hasta nuestras fechas, ha experimentado una serie de cambios que a más de uno lo deja sorprendido y reflexionando. El pentecostalismo peruano es diverso, las numerosas denominaciones nacionales y extranjeras hacen del movimiento un movimiento con muchos rostros, muchas posturas (doctrinales, políticas, morales, etc.) y con diversas prácticas y creencias por lo que se hace imposible afirmar que existe un solo pentecostalismo peruano, sino más bien distintos pentecostalismos.

Estos pentecostalismos varían dependiendo de sus orígenes, su liderazgo, sus doctrinas principales y su misión. Pero todos ellos comparten indudablemente “el tronco” pentecostal, el llamado evangelio cuadrangular: Cristo salva, sana, bautiza en el Espíritu Santo y vuelve otra vez2. Aunque haya diferencias actuales en cuanto a la concepción del bautismo en el Espíritu y la glossolalia, los pentecostales peruanos seguimos creyendo y afirmando en el necesario empoderamiento del Espíritu para el éxito de la misión y la extensión del reino de Dios. Empoderamiento que viene acompañado por las manifestaciones del Espíritu (carismas) y sus ministerios3.

El pentecostalismo en el Perú se encuentra presente no sólo en las denominaciones pentecostales, sino que tiene un lugar privilegiado en iglesias tradicionales históricas, evangélicas y modernas. El pentecostalismo en las iglesias históricas lleva en el nombre de “renovación carismática” o en algunas, como en la anglicana y la metodista solamente “renovación”. En la Iglesia Católica, es el movimiento que más crece y en el cuál se reportan asombrosas conversiones, testimonios de milagros y actos sobrenaturales por parte de Dios. El movimiento carismático católico peruano posee en su tronco ideológico los cuatro pilares que el pentecostalismo clásico también posee. El bautismo en el Espíritu Santo es para el pentecostal católico la experiencia fundante de su nueva vida en Cristo, esta viene acompañada de la manifestación de las lenguas. Pero esta renovación pentecostal en el catolicismo no solo abarca la experiencia personal sino también la parroquial y comunitaria, como lo explica el sociólogo católico José Pérez Guadalupe:

“A través de los carismáticos católicos es que muchas de las formas que eran eminente y exclusivamente pentecostales, han podido tener acogida en muchos de los grupos y actividades parroquiales. Por eso, es muy normal ahora, por ejemplo, escuchar en misas de cualquier parroquia canciones que dos décadas atrás, solo se escuchaban en templos pentecostales”4.

Los anglicanos y metodistas cuentan con un movimiento de renovación, pequeño aún, pero que se va extendiendo (en el caso de los metodistas) por casi todas las ciudades peruanas debido al trabajo de discipulado que se viene dando en la denominación y que es dirigido por misioneros metodistas carismáticos de Brasil. Por otro lado, las iglesias evangélicas han experimentado un proceso fuerte de “pentecostalización”; es decir, que de alguna u otra manera se han ido contagiando del espíritu y de las formas pentecostales5. En estas iglesias ocurre lo que Vinson Synan escribiera:

“Muchas hasta “cantan en el Espíritu” –en lenguas–, tienen profecías públicas, imponen las manos a los enfermos y echan fuera demonios… pero continúan insistiendo firmemente que no son ni pentecostales ni carismáticas. Con frecuencia se llaman a sí mismas “evangélicas”. Pero para observadores externos, parecen más similares a un estilo de pentecostalismo aún más tradicional y marcado”6.

De esta manera, el pentecostalismo peruano excede los límites denominacionales pentecostales y está presente en casi todas las denominaciones cristianas del Perú. También, desde hace ya tres años los adventistas pentecostales7 se han asentado en nuestra ciudad capital, siendo ellos una fuente de renovación espiritual para decenas de adventistas del séptimo día que buscan una relación más dinámica con Dios. Todo esto nos presenta un desafío a nosotros, los pentecostales denominacionales, puesto que necesitaremos considerar este fenómeno, ampliar nuestra mesa de diálogo y, como ocurre en otros lugares, considerar a estos pentecostales de otras iglesias en nuestras deliberaciones.

Estas diversas corrientes de renovación pentecostal constituyen en la actualidad un 80% del protestantismo peruano, siendo las iglesias más grandes: Asambleas de Dios del Perú (con casi 1 millón de miembros), el Movimiento Misionero Mundial y la Iglesia Evangélica Pentecostal del Perú. Pero a medida que el pentecostalismo siga ingresando exitosamente en las denominaciones evangélicas conservadoras, como la Iglesia Evangélica Peruana y la Alianza Cristiana y Misionera, y siga extendiéndose en las denominaciones protestantes como la Iglesia Metodista y la Iglesia Anglicana, este porcentaje podrá elevarse en muy poco tiempo.

 

2. UN MOVIMIENTO DE LOS POBRES

El pentecostalismo peruano aún sigue difundiéndose especialmente en los sectores más pobres de la sociedad. Nuestro movimiento sigue teniendo éxito con los grupos de migrantes provincianos en las ciudades como Lima. Es muy fácil encontrar en pueblos jóvenes y en asentamientos humanos pequeñas iglesias pentecostales que, aunque no consigan en ellas grandes ascensos sociales y económicos, sí adquieren una visión diferente y cuestionadora de la situación de pobreza experimentada8. Es aquí donde se encuentra el éxito pentecostal, pues como dice Darío López “las iglesias pentecostales emergieron y se expandieron en el mundo de los pobres y los excluidos. Dentro de ese mundo crearon comunidades alternativas en las que fueron germinando nuevas formas de relaciones humanas”9. Así, pareciera que el hábitat normal del pentecostalismo peruano está entre los pobres, pues difícilmente el movimiento ha podido tener un crecimiento numérico y de influencia en las zonas de clase media alta del país, incluyendo la capital10.

A denominaciones como Asambleas de Dios les ha costado por mucho tiempo comenzar y consolidar congregaciones en lugares de nivel medio-alto de la capital peruana. Ha sido en años recientes que la denominación, gracias a un liderazgo joven y extranjero, ha podido levantar exitosas congregaciones en niveles medios de Lima. Debido a esto, ahora se está apostando por el empoderamiento juvenil, mucho más que antes. Denominaciones como la Iglesia Cuadrangular cuentan con una sola congregación en uno de los distritos más modernos y residenciales de Lima: San Isidro, pero no cuenta con un impacto importante ni en esta zona de Lima, ni en el resto del país. Han sido los carismáticos “no denominacionales” los que sí han logrado tener éxito en las zonas de nivel medio-alto de las diferentes ciudades de Lima, como por ejemplo la Comunidad Cristiana Agua Viva en Lima, la Comunidad Cristiana de Arequipa, entre otras.

 

3. EL ESPECTRO PENTECOTAL PERUANO

El teólogo pentecostal peruano Bernardo Campos nos ofrece una visión de cómo se encuentra el campo de lo pentecostal en el Perú11:

  • Las denominaciones pentecostales que procedieron de las Asambleas de Dios de Estados Unidos.
  • Las denominaciones pentecostales emancipadas de las Asambleas de Dios, pero que siguieron con la misma estructura.
  • Las denominaciones pentecostales que llegaron de otros continentes bajo otra “denominación” (pentecostalismos de Brasil, Suecia, Ecuador, Chile, Venezuela, Canadá y también USA).
  • Las denominaciones o grupos que son producto de pentecostalizaciones de iglesias “históricas” o de “santidad” (metodistas pentecostales, bautistas pentecostales, “Iglesia Enmanuel”, ex Alianza Cristiana y Misionera).
  • Las “formaciones religiosas”, que son producto de la mutua influencia del movimiento carismático católico y el pentecostalismo (comunidades cristianas “Yo Soy”, “Agua Viva”, “Palabra de Fe”, “Camino de Vida”).
  • Las (trans) formaciones religiosas sincréticas de corte pentecostal (Movimiento “Alfa y Omega”, una especie de milenarismo andino neopentecostal); grupos adventistas pentecostalizados y algunas prácticas de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal.
  • Un número nada despreciable de grupos religiosos de experiencia pentecostal autodenominados “autónomos” o “independientes”, cuyo origen es tan diverso como confuso.
  • Rasgos de la pentecostalidad peruana12

Debido al contexto que se vive en el Perú existen cuatro rasgos que distinguen al hombre y a la mujer peruanos de fe pentecostal:

  1. Experiencia de sentido y protección

El pentecostal peruano debido al contexto violento y pobre en el cual se mueve experimenta a un Dios cercano, que le sale al encuentro en las precarias condiciones de su existencia. Dice Bernardo Campos que “lo particular de esta experiencia de Dios, es que se da precisamente entre los más pobres de la congregación y su presencia significa obras concretas en compensación de las necesidades cotidianas”.

    2. Experiencia de filiación

Jesús es para el pentecostal su amigo, su hermano mayor, su guía. Se siente que Jesús le pertenece al pentecostal y el pentecostal a él. El creyente pentecostal puede sentirse seguro de que Jesús es quien camina con él y lo dirige a su morada celestial a fin de ponerle término a los males y a las crisis que experimenta en su día a día debido al malestar económico y social que vive la nación.

     3. Experiencia de comunidad

Aunque en comunidades pequeñas, los pentecostales peruanos disfrutan de compañerismo y cercanía los unos de los otros. Aunque existan liderazgos dominantes en muchas de estas comunidades, no se pierden los lazos de amistad que son vitales para la permanencia de los creyentes en dicha congregación.

    4. Experiencia de lo final

El pentecostal peruano vive con “medio ojo en el presente y con ojo y medio en el futuro escatológico”. La sensación del “final inminente” impregna toda su fe. Camina por este mundo identificando a gobiernos y a líderes mundiales con las Bestia y al Anticristo del Apocalipsis. Esto lo lleva a buscar purificarse constantemente a través de largos periodos de oración, vigilias, ayunos, obras como el evangelismo y el servicio en la iglesia.

* Pastor de las Asambleas de Dios del Perú, terminando el bachiller en Ciencias Teológicas, en Lima. Diplomado en Biblia e Interculturalidad, en Ecumenismo y Diálogo Interreligioso y en Teología Luterana. Miembro del Comité Interconfesional para la Unidad de los Cristianos de Lima y Arequipa. Autor del libro La Renovación Carismática y su contribución a la unidad de los cristianos (2011), entre otros trabajos. Desde el 2013, representante en el Perú del Foro Pentecostal para Latinoamérica y el Caribe y desde 2016 coordina el Área de Orientación Cristiana en la YMCA Surco.

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Notas

1 El 12 de Febrero de 1911 llegaron al Perú los misioneros pentecostales Howard Whittemore Cragin y Clara May Harrell, provenientes de Estados Unidos. Con la presencia de ellos, se considera el inicio del pentecostalismo en el Perú.

2 Algunas Iglesias, como la Iglesia de Dios (Cleveland) debido a sus orígenes de santidad añaden “santifica” después de “Jesús salva”.

3 Aún existe el debate dentro del pentecostalismo si el “ministerio quíntuple” está en acción hasta nuestros días. Muchas Iglesias pentecostales sólo aceptan el ministerio pastoral, de enseñanza y el de evangelista. Hay temor de hablar sobre la existencia de profetas y apóstoles. En parte, para no ser considerados seguidores del moderno movimiento apostólico-profético, que en el Perú ha causado muchas divisiones en las Iglesias pentecostales y carismáticas.

4 Pérez Guadalupe, José. Ecumenismo, Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos, p. 213. Paulinas, 2002.

5 Ibid.

6 Syan, Vinson. El Siglo del Espíritu Santo. Cien años de renuevo pentecostal y carismático, p. 444. Peniel, 2006.

7 Los adventistas pentecostales pertenecen a la Iglesia Adventista de la Promesa y provienen de Brasil, en donde se fundó la denominación en la década del cuarenta. Hoy están en aproximadamente veinte naciones.

8 Sánchez Paredes, José. El pentecostalismo en el Perú. Prácticas individuales y colectivas en la perspectiva de Max Weber. Artículo disponible en la web: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/de- batesensociologia/article/view/7010

9 López, Darío. Pentecostalismo y Misión Integral. Teología del Espíritu, teología de la vida, pp. 45,46, Puma, 2008.

10 Aunque denominaciones como Asambleas de Dios, Iglesia de Dios (Cleveland) y la Iglesia Cuadrangular tienen templos en urbanizaciones y zonas de clase media de la capital, estas no tienen el impacto social, ni numérico entre los moradores de aquéllos lugares como sí lo tienen las iglesias de los lugares pobres del país.

11 Campos, Bernardo. Experiencia del Espíritu, pp. 32-34, CLAI, 2002.

12 Ibid, 38-47.

2 COMENTARIOS

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