Por Willy Martinez Aldaco*

Por favor, no veas en este post más de lo que hay.

No es una apología de la ignorancia, ni mucho menos una declaración de guerra en contra de la educación teológica.

Quien suscribe se identifica a sí mismo como un entusiasta de la educación teológica y con gozo afirmo que a nivel general en la iglesia evangélica hispana vivimos una efervescencia de interés por temas bíblicos, teológicos e históricos que por mucho tiempo permanecieron ignorados.

No obstante dicha efervescencia ha producido ciertos fenómenos bastante peculiares entre los cuales me gustaría destacar solo uno de ellos.

¿Cómo identificar al joven (de edad o en la fe) que empieza a fascinarse con el pensamiento teológico?

  1. Comienza a transpirar un aire de superioridad espiritual.

El aprender nuevos conceptos que para muchos son desconocidos por más sencillos que sean como: soteriología, escatología, neumatologia, etc. por extraño que parezca, ya te coloca dentro de un grupo minoritario dentro de la iglesia cristiana.

En su inmensa mayoría, el pueblo evangélico maneja su propio lenguaje en el cual las palabras técnicas son innecesarias y tenidas por frívolas o “cárceles del espíritu”.

Debido a esto, es común que quien decide sumergirse un poco más adentro del basto mundo teológico, pronto se descubrirá a sí mismo como un individuo aislado, fuera del promedio, lo cual en muchas ocasiones, principalmente cuando falta la madurez de carácter, suele producir esa sensación de estar dentro de un grupo de iluminados, poseedores de verdades ajenas al resto del pueblo y por tanto en un nivel espiritual diferente al de ellos.

  1. Se convence a sí mismo de que el problema de la iglesia en general es falta de conocimiento, lo que para él significa conocer más predicadores que apoyen sus recién adquiridos puntos de vista.

Esto le lleva a cometer frecuentemente “la falacia de autoridad”, el hecho de dar por cierto o falso algo, dependiendo de quién lo diga. Seamos claros. Uno de los mayores problemas que ha enfrentado la iglesia a lo largo de la historia ha sido la desinformación. En esto es cierto lo dicho por el profeta de que “el pueblo pereció por falta de conocimiento”  pero no es el único, ni el más grande.

Las ramas evangélicas que se precian de ser las más educadas, tienen sus propios problemas, y grandes, y no, el conocimiento teológico no es la panacea para todos los males eclesiales.

La particularidad en este punto, es que decíamos que este tipo de individuos asocia conocimiento en general con su conocimiento particular. Como si creyese que si todos leyéramos los libros que él está leyendo o escucháramos los predicadores y maestros que él está escuchando, automáticamente la iglesia se parecería más al modelo bíblico.

  1. Cree que es el único que lee. (Cuando en la mayoría de los casos se alimentan solo de blogs, o  videos de sus predicadores/maestros favoritos)

A este tipo de individuos se les puede encontrar fácilmente en los blogs de discusión teológica que inundan las redes sociales cualquiera que sea la línea. En medio de cualquier discusión, al quedarse sin argumentos, generalmente jugará la carta de “deberías leer un poco más sobre…” dando por sentado que quien opina diferente a él es porque no se ha documentado lo suficiente.

No toma mucho esfuerzo percatarse que el conocimiento que presumen tener, en muchísimos casos proviene solo de lecturas superficiales, fuentes secundarias, o terciarias fragmentadas, descontextualizadas en el mejor de los casos. En los peores, sus argumentos provienen exclusivamente de memes o comentarios que copiaron de las discusiones de los foros que acostumbran llenar con el único propósito de ganar una discusión para poder ir a dormir en paz.

  1. Cree que tiene la solución a todos los problemas eclesiales. Sus publicaciones generalmente empiezan con frases como: “el problema con la iglesia del Siglo XXI…” 

Su recién adquirido “conocimiento” le convierte en una voz autorizada para hablar con propiedad profética sobre la situación general de la iglesia cristiana en todas sus facciones.

Quizá tiene algunos meses estudiando un poco, leyendo por aquí y por allá un poco de todo y ya ha encontrado las soluciones que por mucho tiempo la iglesia ha necesitado. ¡Qué suerte la nuestra la de haber coincido en la misma época que ellos!

  1. Comienza a ser sarcástico e irónico con las particularidades de cristianos de otras líneas doctrinales.

Este tipo de actitudes son las que revelan donde reside el problema. De eso advierte el apóstol Pablo cuando dice que “el conocimiento envanece”. Todos los evangélicos perseguimos la misma certeza sobre nuestras líneas doctrinales. Creemos que son las más bíblicas, las más históricas, las más confiables y por lo tanto, quienes no crean como nosotros o no sostengan nuestra interpretación particular deben estar equivocados.

Muchos consideran que en la lucha por la verdad todo vale, la agresión sin tacto, la acusación fundamentalista, la defensa a ultranza del dogma por encima del amor y del respeto ¡Algunos incluso creen que es su llamado!

Les parece ver en la actitud reflejada en los escritos paulinos la justificación suficiente para ser sarcásticos, majaderos, burlones, inquisidores, etc.

Y es curioso darnos cuenta, que no hay mucho más que eso, que esa parece ser la sustancia de su persona y “ministerio”. No busques virtudes cristianas que no las hallarás, están compuestos de burla, sarcasmo, ironía y nada más. Qué lástima que sea lo único que imiten de Pablo.

La burla hacia el otro suele ser un recurso para afirmar la propia opinión. Quien constantemente necesita ser afirmado como mejor o más genuino parte del complejo y no de la certeza.

La experiencia pastoral nos enseña que es más fácil remediar la ignorancia del falto de conocimiento, que la arrogancia y soberbia del que cree saberlo todo. Lo primero se cura con estudio, lo segundo requiere quebrantar el orgullo y si algo sabemos es que el orgullo humano no es fácil de doblegar.

  1. Le empieza a tomar gusto a corregir las publicaciones de sus hermanos “menores” en la fe.

Por causa de este estado mental, sus interacciones en redes sociales suelen ser únicamente con el interés de corregir al que está mal. No estoy hablando de ocasiones aisladas sino de la práctica sistemática y repetida de señalar todo lo que a su juicio es incorrecto. En su afán de corregir todo lo deficiente, paso por alto el ejemplo de Aquila y Priscila que corrigieron a Apolos en privado tocante a su mensaje.

  1. Comienza a convencerse a sí mismo de que su llamado no es tanto la Gran Comisión sino a defender la “sana doctrina” 

Desde su perspectiva, dada la gran ignorancia que inunda la iglesia cristiana, no hay mayor campo misionero que la iglesia misma, y la ventaja que les proporciona el siglo de las comunicaciones es que pueden llevar a cabo la tarea de cumplir la gran comisión mientras defienden la sana doctrina desde la comodidad de su casa.

Se alimentan de frases sacadas de contexto de sus héroes para hacerse creer que lo que están haciendo lo hacen por que aman la verdad, cuando en realidad lo que aman es el ego que no les permite perder una batalla dialéctica bajo ninguna circunstancia. Son los modernos y autoungidos campeones defensores de “la sana doctrina” defendiendo la verdad desde la comodidad de un sofá, blandiendo el teclado digital en honor de la fe.

Predicar el evangelio a toda criatura no es importante para ellos.

  1. Confunden crecimiento espiritual con conocimiento intelectual.  

El aspecto intelectual es indispensable para el verdadero crecimiento espiritual. Pero por sí mismo es insuficiente. No son pocos los casos de eruditos y hombres letrados en “la madre de todas las ciencias”, la Teología, que carecen de una ética cristiana.  Es muy común entre los devoradores de libros tener la sensación de estar creciendo espiritualmente a medida que aumenta la comprensión o conocimiento de algunos temas; sin embargo el verdadero crecimiento no puede ser medido por la cantidad de información digerida sino por la cantidad de información vivida.

Tomando en cuenta todo el tiempo que le dedican para involucrarse en todas las discusiones posibles, uno no puede evitar preguntarse en qué momento se congregan o sirven en una iglesia local, en qué momento oran y si lo hacen ¿Cómo pueden escapar del llamado del Espíritu Santo a portarse cristianamente?

  1. Se abre una página o blog para compartir memes, porque siempre será más fácil escudarse en el anonimato para atacar. 

Como ya ha decidido que su ministerio es defender la verdad y exponer la ignorancia y que su campo de trabajo es virtual, el paso lógico siguiente es abrirse un blog, una página de Facebook o un canal en Youtube para exponer todas las herejías que pululan en el ambiente evangélico.

Publicar escudado en un blog es de lo más cómodo para evitar dar la cara. Y aunque muchos firman sus escritos y publicaciones, la inmensa mayoría prefieren escudarse detrás del anonimato para poder ofender y burlarse sin preocupación alguna.

  1. Se dejan crecer la barba (aunque solo tengan tres pelos)

Es divertido porque es verdad. Nada que agregar.

  1. Se vuelven antipáticos y difíciles de tolerar por lo cual se van quedando sin amigos, aunque ellos están convencidos de que se debe más a su fidelidad a la Palabra y no a lo insufrible de su carácter. 

La consecuencia lógica de este tipo de comportamiento es que la gente se comience a alejar de quien lo practique. A nadie le gusta estar siendo objeto de burla y escrutinio constantemente. Por salud mental y espiritual, una persona normal siempre optará por poner una distancia sana con aquel individuo que cree que su deber es corregirle.

No son pocos los casos de jóvenes que comienzan a quedar aislados por este tipo de prácticas. En muchas ocasiones esto incluye abandonar la congregación donde crecieron porque “ya no pueden crecer más”. Y conforme se reduce el círculo de amistades y relaciones, ellos se convencen a sí mismos que es debido a que son fieles a la verdad y no debido a su falta de carácter cristiano.

  1. En la mayoría de los casos es solo una etapa temporal.

Hay que tenerles paciencia, son como niños con juguete nuevo. Si la búsqueda de la verdad es generada por un genuino interés de descubrirla, la guía del Espíritu Santo le impedirá permanecer por mucho tiempo en ese estado.

¿Qué me autoriza para describir la situación? Que pasé por cada una de las estaciones. Saludos.

*Pastor de las Asambleas de Dios en Baja California, México. Graduado del Instituto de superación ministerial (ISUM) de las Asambleas de Dios.

2 COMENTARIOS

  1. Estimado pastor le ruego que no generalice, si su afán es mostrar conductas erróneas dentro de algunos miembros de la iglesia, le ruego en el Señor que no lo haga de la manera equivocada. Si algún hermano crece en conocimiento, y hablo de un creyente verdadero, no uno que no ha gustado de las misericordias del Señor, es para que alabemos a Dios, pues ese conocimiento será usado en beneficio de la congregación de los santos, ahora si se ufana y cree que es superior a otros hermanos en la congregación; pregúntese ¿de donde saco ese ejemplo?
    Una pequeño párrafo al final no evita que sienta que usted está molesto, ni tampoco disculpa su falta de misericordia. Si usted los considera niños con juguete nuevo, se equivoca como pastor, póngase en el lugar de ellos y mírese usted, como se sintió al conocer algo más en el Señor, piense y enséñeles con cariño. Sus jóvenes hermanos no necesitas críticos despiadados sino padres que como el apóstol “engendren” hijos.
    Estos estereotipos y burlas aunque sean nacidas de genuinas observaciones, parecen mas resentimientos de genuino amor.
    Esperaba mas de un articulo de un pastor y enseñado como usted.

  2. Para ponerle picante y ser más directo, cambiaría el título de la publicación por: “actitudes de los migrantes pentecostales a la teología neo-reformada”.

    Con amor ♡

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