Sr. Director,

A propósito de algunas afirmaciones que se realizan en la nota “El estallido evangélico en universidades laicas y su soterrada influencia política”, publicada en su diario el 23 de diciembre de 2019, que me aluden directamente y que no son ciertas, quisiera manifestar lo siguiente:

En primer lugar, creo haber sido lo suficientemente claro en la conversación que tuve con la periodista Francisca Pérez respecto de mi vinculación con algunos grupos evangélicos de estudiantes que actúan a nivel universitario. Sin embargo, dadas las circunstancias, veo que es necesario explicarlo nuevamente. Soy efectivamente evangélico y miembro de la Iglesia de Jotabeche. No obstante, mi participación en grupos evangélicos universitarios como GBU, Vida Espiritual y Águilas de Jesús ha sido nula en los 18 años que me he desempeñado como académico de la Usach. Si bien conozco un poco más las actividades de GBU y su contribución tanto espiritual como social, conozco mucho menos las actividades de Vida Espiritual y Águilas de Jesús, por lo que no podría ni describir ni calificar en mayor detalle sus objetivos y funcionamiento. 

En segundo lugar, en relación al proyecto de solicitar que la Catedral Evangélica de Jotabeche se transformara en Monumento Histórico Nacional, en la nota se afirma que “por esos días, cuenta una fiel de ese templo pentecostal, era común ver a Rodrigo Vidal y a su mano derecha, Cristián Muñoz, junto con el pastor. Era como un Presidente y sus ministros”. Respecto de esto debo manifestar que se trata de un comentario falso. Primero, nunca he pertenecido al nivel jerárquico de mi iglesia que toma decisiones sobre templos. Segundo, nunca tuve participación alguna en el citado proyecto en ninguna de sus etapas, dado que mi expertise y posición en la iglesia no se relacionan con ello. Tercero, nunca compartí siquiera un servicio religioso donde estuviesen Rodrigo Vidal y Eduardo Durán Castro al mismo tiempo. Cuarto, solamente una vez estuve en una reunión de trabajo dónde asistieron al mismo tiempo Rodrigo Vidal y Eduardo Durán Castro, además de muchas otras personas, pero que no tuvo relación alguna con el citado proyecto. En conclusión, es imposible que alguien considerara como común o habitual algo que nunca ocurrió. 

Quisiera concluir señalando que no veo conflictos entre tener una creencia religiosa específica y pertenecer a una universidad pública laica, pues es precisamente en este tipo de instituciones donde las diversas posiciones teológicas, políticas y científicas se encuentran para pensar una sociedad mejor a través de la conversación académica. 

Cristian A. Muñoz Canales

Académico Usach

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Texto enviado originalmente a El Mostrador. No publicado por el periódico aún.

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