Tabita Silva: la primera candidata a Diputada proveniente de la Iglesia Evangélica Pentecostal

tabita

Nota introductoria

La Iglesia Evangélica Pentecostal (IEP) es una de las denominaciones más grandes y antiguas de la tradición pentecostal chilena y se ha distinguido históricamente por hacerse llamar ‘apolítica’. Sus autoridades se han restado de importantes eventos públicos e interdenominacionales como el Servicio de Acción de Gracias (o Te Deum evangélico) y a sus miembros por lo general se les ha impartido la enseñanza de cumplir el deber cívico -esto es, ir a votar-, pero no más que eso. Tampoco es inusual, pese a las excepciones, encontrar que sus miembros se consideren a sí mismos ‘apolíticos’. A diferencia de la Iglesia Metodista Pentecostal (IMP), la IEP se ha cuidado de apariciones públicas y de entre sus miembros tampoco han salido actores políticos como en la IMP, la que desde los 60 ya tenía candidatos a diputados y que en 2018 tuvo su primer diputado. 

Sin embargo, parece que en las nuevas generaciones de la IEP hay cosas que están cambiando. En esta entrevista conversamos con Tabita Silva Leiva quien, según los antecedentes de los que disponemos, sería la primera candidata a la Cámara de Diputados de la República de Chile en la historia que procede y es miembro activo de la IEP. Únicamente porque no tenemos seguridad completa en cuanto a datos históricos, no diremos que quizá no solo sea la primera candidata mujer, sino incluso la primera candidata en general que procede de esta iglesia a la Cámara de Diputados. Tabita compite en el Distrito 14, Región Metropolitana. Les invitamos a conocer aspectos de su vida, sus experiencias, sus ideas sobre el país y, por supuesto, su fe.

PP
__

Hola Tabita, buen día. Cuéntanos primero que todo, ¿Quién es Tabita Silva?

Hola, soy Tabita Silva Leiva, Casada con Hans Köhler desde agosto de 2016, tengo un hijo, Alexander, nacido en 2019. Ingeniera Comercial titulada de la Universidad de Santiago de Chile en 2015 y diplomada en Innovación de la Universidad de Barcelona (2020). Nací en 1990 en Buin, hija de un obrero de la construcción y una dueña de casa; evangélica de nacimiento.

Entiendo que eres primera generación de tu familia en llegar a la Universidad, ¿cómo se dio ese trayecto?

Sí, efectivamente soy la primera en mi familia. Mi mamá quería algo diferente para mi vida y me involucró en el autoestudio desde que aprendí a leer. Todavía recuerdo el olor de mi mamá y las hojas del silabario que nunca alcanzamos a terminar porque no fue necesario, aprendí antes. Mi educación es totalmente pública. Mi papá siempre me inculcó que debía tomar todas las oportunidades. Fui la mejor alumna del 4° I y saqué el tercer lugar de la generación. Para la PSU me preparé sola, curiosamente, con la ayuda de los libros CEPECH que repartió José Antonio Kast en la sede UDI. Entrar a la universidad fue fácil, lo difícil fue sacar la carrera. Fue un esfuerzo de toda la familia, no solo mío.

Tu eres de la IEP, miembro plena comunión, y tu familia es de tradición de esa iglesia, ¿Cuánto tiempo has estado en la iglesia? 

Efectivamente, pertenezco a la Iglesia Evangélica Pentecostal. Soy la cuarta generación evangélica. He activado desde que tengo uso de razón, los treinta años de vida.

¿Qué significa la iglesia para ti?

La iglesia es parte esencial de mi vida, contribuyó a mi formación como persona y espiritual. Tengo los mejores recuerdos de las personas que la componen, hicieron que mi infancia fuera feliz, contribuyeron con sus recursos en el infaltable regalo de navidad, pasajes para ir a la universidad, oraron conmigo cuando tuve problemas, en fin… me enseñaron que con poco se puede hacer mucho. Los cristianos creemos en la conversión del alma para salvación y, específicamente los pentecostales, creemos en el Bautismo del Espíritu Santo. Mi testimonio personal cuenta con esas dos experiencias que las llevo por donde voy, todos los días de mi vida. Para mí, la iglesia es y será siempre mi refugio.

Pasemos al plano político. La IEP es una iglesia que desde siempre se ha hecho llamar ‘apolítica’ y en general los hermanos por cultura interna no hablan de estos temas. ¿Cómo es que llegaste a interesarte por los temas públicos y políticos? ¿Qué te motivó a ser militante de un partido viniendo de una iglesia así?

El año 2019 fue un año muy especial para mí. Me convertí en mamá, empezábamos a crecer como familia, tener nuestro proyecto de vida más concreto y ocurrió el llamado “estallido social” … Ahí me di cuenta de que durante 30 años había gozado y vivido en una burbuja. Comencé a pensar en cómo todo lo que estábamos viendo nos impactó socialmente y, justamente en ese proceso, la iglesia donde me congregaba tomó una posición pasiva y cómoda frente a la situación. Y pensé sinceramente que eso no contribuía al futuro de mi hijo ni al futuro de las personas que conforman la iglesia; el encerrarme en mi núcleo y no comunicar quién soy y como pienso. En los medios de comunicación y las redes sociales abundan ideas que no representan los valores con los que crecí. En ese momento entendí que alguien tenía que hacer algo, tener una voz, y ahí me topé con los valores del Partido Republicano.

De interesarse por estos temas a ser militante de un partido hay un largo trecho, y aún más a ser candidata y no a un cargo local sino a la diputación. ¿Cómo es que decidiste que querías postular a ser diputada?

Mi diagnóstico es que es en el congreso donde se encuentra la raíz del problema. Una manera de aportar con mis valores es llegar a ocupar un cargo en ese lugar. Veo en la política partidista una forma de lograr acuerdos y encontrar el apoyo que pueda afirmar y que me permita compartir mis ideales.

El Partido Republicano es considerado por algunos como ‘derecha radical’, ¿Por qué este partido y no otro?

El Partido Republicano comparte abiertamente (lo pueden ver en la página oficial) tres principios esenciales que representan todo lo que soy. Los republicanos creemos en Dios, en la familia como núcleo fundamental de la sociedad y en la economía social de mercado. No encontré abiertamente definidos estos tres pilares en otros partidos.

¿Te consideras una persona de derecha radical? ¿Consideras correcto o equivocado ese término? ¿Por qué?

No soy de derecha radical. El término “derecha radical” es incorrecto. Hoy todo lo que no está alineado con el progresismo se considera “derecha radical”, pero veo mi entorno, converso con gente normal como yo y no nos sentimos cómodos con lo que está pasando en Chile. A esas personas me gustaría representar.

¿En qué aspectos ves que tu fe cristiana está relacionada con tu opción partidista?

El partido afirma abiertamente ser cristiano y yo también. Además, el amor al prójimo es un mandamiento de Jesús y una manera de cumplir con ese mandamiento es el servicio a la comunidad. Veo en el partido republicano los valores que me permiten desarrollar esta labor correctamente.

¿Qué opinión tienes de la Convención Constituyente? Y una pregunta inevitable: ¿Quieres la bandera evangélica en la Convención?

La convención constituyente me provoca una enorme tristeza por los ciudadanos que de buena fe pusieron su confianza y voto en personas que buscan con afán satisfacer su ego propio, aún en contra de la voluntad de chilenos. Continuamente, me encuentro con personas que tienen sentimiento de culpa, de abandono y engaño, pero lo que verdad me preocupa es el daño que puede tener la democracia por todos aquellos que después de esta situación no quieren volver a votar. Lo que salga de esa convención será lo más relevante para nosotros como sociedad y como ciudadanos tenemos la percepción que el trabajo que ha demostrado tener la convención constituyente hasta ahora es decepcionante.

Con respecto a la bandera, por supuesto que sí. Es una forma de representación de los cristianos en un país que aún lo es.

Todo indica que la entrada de los evangélicos en política va a seguir creciendo con los años. ¿Cómo podemos ver, desde el pentecostalismo, la política chilena? ¿Crees que hay algún punto en particular que los pentecostales pueden marcarle a la sociedad chilena?

Yo personalmente, con mi candidatura espero abrir una puerta que ha estado cerrada durante años por parte de un grupo de evangélicos. Espero que más jóvenes se involucren, porque veo carencia de valores cristianos en todas las instituciones. A veces, me cuestiono si esto ocurre, debido a la insistente solicitud con la que nos enseñaron a que seamos pasivos en estos temas, otras veces, creo que es la comodidad de pasar desapercibidos, el permanecer alejados de la confrontación y escrutinio público, factores preponderantes en no involucrarse visiblemente en temas políticos… Pero hoy, veo que la sociedad pide con un grito desesperado justicia y honestidad… La gente quiere ver esos cambios, incluso nosotros mismos como evangélicos, pedimos que eso cambie y creo que este es el momento indicado en el que los cristianos hagamos nuestro mejor esfuerzo por marcar la diferencia.

¿En este proceso has sentido el apoyo de tus hermanos y hermanas de la IEP? ¿Qué opinas de la IEP y su posición ‘apolítica’? 

Creo que acá hay dos temas que debemos distinguir. El primero corresponde a la comunidad de personas que conforman la iglesia. En ese aspecto, siempre he sentido apoyo de los hermanos, aunque no estoy exentas de críticas; algunas son constructivas y otras muy hirientes. Sin embargo, mi fortaleza está en Cristo y mi familia.

El segundo aspecto, es como la Iglesia Evangélica Pentecostal, como institución, entiende y maneja estas situaciones.

Sinceramente, no tengo problemas con la institución, ni tampoco con sus reservas sobre el tema de la política. Mi intención no es representar a la Iglesia Evangélica Pentecostal.

Mi deseo es representar a las personas que piensan como yo, que comparten y sostienen nuestros valores.

Cerremos con una última pregunta. En tu iglesia, muchas personas pueden verse sorprendidas e incluso contrariadas con tu decisión, siendo como es la IEP en torno a los temas políticos. ¿Qué le dirías a los hermanos de tu iglesia? 

A mis hermanos, los que hablamos ese mismo lenguaje pentecostal, a los entienden el cambio de vida y el bautismo en el Espíritu, les diría que comprendo la preocupación, pero también que tengo la tranquilidad en Dios que lo que hago es correcto. Tengo el apoyo de mi familia y en el futuro, ojalá lo más pronto posible, pueda contar con el apoyo de todos los hermanos. Siento que es el momento de alzar la voz, así como lo hemos hecho en las calles, también en los espacios políticos como el congreso. Muchas personas piensan como nosotros y comparten nuestros valores, aunque no practiquen nuestra religión. Espero de todo corazón que esto motive a muchos jóvenes cristianos a participar en política siempre manteniéndose en la fe. Somos más de lo que creemos. Finalmente, espero contar con el apoyo de toda esa gente talentosa y que cuenta con una tremenda vocación por el servicio a los demás. Sé que hay gente así dentro de las iglesias evangélicas.

Entradas relacionadas

De nuestro ritual. Sobre los artículos de fe pentecostales – Guillermo Pérez García

marzo 9, 2022

¡Una iglesia muerta nunca puede, ni podrá ser representante del Dios vivo!

diciembre 14, 2021

Iquique, la inmigración y el rol de las iglesias pentecostales

octubre 2, 2021

Categorías